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jueves, 17 de marzo de 2016

Bomorong

Queda poco tiempo antes de irse así que nos acercamos al centro de vida natural Bomorong. Es un sitio que atiende a los bichos locales que han sufrido accidentes o están en recuperación. Para ver lo pendiente que ya es poco y acercarse a lo visto.

Vemos al diablo de tasmania. Tras la extinción del tigre de Tasmania el gran símbolo natural de la isla. Vemos muchos, bastante activos. Feísimos. De lo más feo que he visto en animal, sólo las crías se salvan un poco. Contrahecho. Y además carroñeros. Y marsupial que es lo que lo hace más raro. Duerme 16 horas. Tiene 40 crías para 4 tetas, así que sólo los más fuertes le sobreviven. Ahora mismo todavía más en peligro por un cáncer de cara  que además  es contagioso!!!


Y finalmente koalas, aunque no eran originarios de aquí. Son introducidos. Parecen como peluches de mentira apoyados en su árbol.  Sólo comen 25 eucaliptos de los 700 tipos que hay. Este tiene el récord, duerme hasta 20 horas.


Hay wombats crías. Hijos de hembras atropelladas. Aqui me entero que duermen 16 horas también, todos los bichos son marsupiales y super dormilones.

Tienen canguros por todos lo lados, algujos gigantes con unas patas descomunales sobre todo las de atrás. El rabo endurecido para apoyarse y con pequeñitos que se meten en la bolsa. No es una bolsa como esperas, sino un agujero del que sobresalen cabeza y patas.


Y pájaros de todos los tipos que hemos estado viendo,  cacatúas blancas,  negras, rosas, loros, gansos... y muchos salvajes, no en jaulas. Y hasta Emues que son de la isla grande.

Finalmente un possum no atropellado de cola de cepillo, precioso, como una ardilla gigante de cola prensión pero marsupial también.

Y devolver la maquina 1700 km después. Sin desperfectos. Sin GPS me he manejado muy bien hasta la puerta del lugar, taxi y al aeropuerto, de vuelta a Melbourne a hacer la ruta del océano


Y recien aterrizado recibo malas noticias de casa. Hay que volver. Y no sé qué se puede hacer desde aquí. Ni desde allí. Pero hay que volver.

miércoles, 16 de marzo de 2016

Hobart

Al andar de más el día anterior casi nos quedamos al lado del destino siguiente, el Parque Nacional del Monte Field. Uno de los primeros parques nacionales en Tasmania junto al de Freycinet. Esta zona se ha unido al Patrimonio de la Unesco. Aquí ya venían turistas de Hobart hace más de 100 años.

Hacemos un paseo estupendo de casi 4 horas por diversas zonas del parque, un recorrido completo y variado y sólos. Es bueno madrugar. La primera visita son las cataratas Russell, un paseito más por bosque húmedo con cascadas fotogénicas.  Las más visitadas del país.  Tres niveles de lajas de piedra sobre las que cae el agua, aunque no demasiada, parece que tenemos sequía en Tasmania, aunque nos está  permitiendo un tiempo estupendo.


El camino sigue hasta lo alto de la cascada para ir a otro rincón del parque, otra cascada, esta de la herradura. Aunque el rincón es muy bonito al Horseshoe sólo  se le ve una parte por la falta de agua.


En el paseo nos encontramos bastantes pademelon, aquí más tímidos que en otras zonas y hasta asustadizos que salen saltando a nuestro paso. 

Hay una parte del trekking que se llama de los árboles gigantes. No sabia que los eucaliptos eran los árboles más altos del mundo, después de los pinos de california. Aquí llegan a medir casi 100 metros. Los más antiguos tienen más de 400 años. Esta variedad se llama eucalipto rey en latín,  con su piel caída y tallo blanco, con la base rugosa y gruesa.

El bosque esta lleno de gigantes caídos,  aquí cubiertos de verde por la humedad. Esta zona es bastante fría y nieva bastante en invierno. Los gigantes son los supervivientes de los distintos incendios. Es curioso como el fuego forma parte aquí de la vida. Hay incendios periódicos que matan a unos y renuevan el bosque, y en los claros crecen los nuevos árboles.  Algunos tardan años en morir, otros decenios hasta caer al suelo. Nunca pensé que me llegarían a gustar tanto los eucaliptos.


El camino luego se dirige a las últimas cataratas del día. Para mi la más bonita del día,  del estilo de las Rusell pero como más salvaje todavía. El bosque está lleno de cacatuas negras, ruidosas, y con las mejillas y la cola amarilla. La vuelta tiene cientos de escaleras pero no se lleva mal. Es un paseo muy bonito,  muy completo, y sin nadie.

Desde aquí seguimos en ruta a Hobart ya muy cerquita. Las visitas históricas por aquí atraen poco,  piscifactorías históricas de salmón,  y pueblos históricos como New Norfolk con muy poco que  ver. Pero donde nos hacemos la penúltima barbacoa al lado del río,  mientras los locales se dedican a pescar, otro de los grandes hobbies tasmanos.


La entrada en Hobart se me hace fácil para ser la ciudad más grande de la isla. También es bonito, como Launceston, como muchas casas de madera, poco edificio desagradable y una bahía histórica,  pero pequeña y con algo de encanto. 

Me lleva un rato enterarme del sistema de aparcamiento,  pero consigo que me salga gratis y sin multa, un reto en nuestros días. Nos acercamos a Salamanca Place, ya en la bahía,  donde los antiguos almacenes de piedra se han convertido en tiendas de moda, artesanía y diseño.


Aquí está Sullivans Cove, la bahía histórica. En el otro lado también se conservan edificios antiguos -del siglo XIX- y se explica parte de la historia de la ciudad. La primera colonia en la isla Hunter, de presos y sus guardas donde se colgaba hasta morir y luego podrírse a todo el que robaba comida. Lo dejaron de hacer porque auyentaba a los nuevos colonos.

Como siempre una historia de enriquecimiento personales, casi todos unidos al ejército,  la administración o familias con historia. Nada nuevo,  en un país en lo que más se intentaba era parecerse a Inglaterra. 

Algún barco antiguo de madera, la historia de algún navegante y aventurero intrépido local,  puestos de pescado y una foca australiana descomunal nadando por la bahía,  la primera foca que veo.


Y poco más. Un paseo de dos horas y a buscar alojamiento. Hoy cerca de Brighton de nuevo aconsejado por simpáticos tasmanos. Preparando la salida

The Wilderness

Amanecemos en Tullah. Es una ciudad minera y en la plaza del pueblo conserva un poco de historia, incluido el tren de vapor que transportaba el mineral. Justo aquí se extraía galena, plata y plomo.

Al fondo se ve la montaña de Murchison, también usada para la minería. De camino vemos el lago Roseberry con una perspectiva diferente. Con la luz del amanecer es como un espejo de árboles.


Antes de seguir penetrando en la zona salvaje se pasa por el resto de la zona minera, nos saltamos casi todo menos Queensland. Para llegar alli se pasan varios bosques y lagos, ya no retengo los nombres, Las minas de cobre han destrozado los alrededores de Queensland pero el pueblo tiene el encanto de un pueblo del oeste,  con su tren de vapor,  sus hoteles y sus tiendas de madera.


Las historias también son muy del oeste, de conquista y competencia, de nuevos conquistadores donde sólo puede quedar uno, donde se generan nuevas fortunas y algunas miserias. Y de crímenes y traiciones. Aquí la más destacada la relacionada con un incendio en una mina por venganza que mató a decenas de mineros,  el entierro más grande de Australia.

Y empezamos a atravesar el bosque de oeste a este, la carretera que cruza los parques nacionales,  la única.  Y que permite parar en algunos paseos estupendos. El primero en las cataratas Nelson, un pequeño paseo de bosque húmedo con sus helechos árbol y su vegetación prehistórica. Las cataratas son fotogénicas, pero pequeñas.


Tasmania estuvo unida a Australia y la Antártida y America cuando la masa de tierra se separó en dos. Son cosas que has estudiado pero que se te refrescan muy bien aquí.  Por eso vi araucarias en Chile y aquí. Por eso en la siguiente separación Australia,  Tasmania y Papua se quedaron en el siguiente nivel de evolución, con marsupiales cuando en el resto del planeta dominan los mamíferos de placenta, y con el eucalipto como el árbol símbolo de la resistencia al fuego y a la sequía. 

De camino al siguiente paseo tenemos el encuentro del día. Casi atropello a un equidna. Bajamos de la furgoneta y lo encontramos entre los arbustos. Es otro bicho raro pero encantador. Como un erizo con pelo suave, una nariz con la que busca bichos en la tierra y una lengua de oso hormiguero. Además es el único que se reproduce como el ornitorrinco, pone huevos pero luego amamanta a sus crías,  y además es marsupial. Es un bicho raro, pero muy bonito al natural


Entramos en el parque nacional de los rios salvajes Franklin y Gordon. El río Franklin no tiene más de 150 kilómetros de largo pero por él se inició la lucha contra el desarrollo hidroeléctrico en la zona que terminó con el reconocimiento de la Unesco.

El paseo es muy bonito, es realmente el paseo de las setas y los hongos, las hay de todos tamaños y colores, seguro que siendo Australia muchas venenosas. El río no es gran cosa, pero el paseo es muy recomendable por los alrededores. Al salir nos tomamos unas salchichas con los locales y seguimos viaje. No viene mucho europeo por aquí creo.


Por la carretera se ve mucho motero y mucho coche antiguo, de colección, pero en uso. Las carreras aquí son ideales para ello, no se puede correr y si disfrutar del paisaje. No te va a adelantar nadie. Con las caravanas y las barbacoas esta es la siguiente gran afición tasmana. 

Finalmente llegamos al Parque Nacional St Clair por el otro lado por la zona del lago, y hacemos esta parte del trekking. Para mi gusto menos espectacular que el norte pero también bonita.

Son un par de horas de paseo, primero por el lago el más profundo en la isla. Luego por el bosque. Vemos algún wombat más y una serpiente,  esta más joven y mucho más  activa.


El paseo parece el de los gigantes caidos. Por todos lados hay grandes arboles en el suelo. Simplemente les cortan el tronco para dejar un paso para los humanos, algunos son realmente descomunales. En el avistadero  de ornitorrinco vuelve a no haber suerte,  este bicho se resiste.

También hay una zona dedicada a los aborígenes,  me imagino que por el cargo de conciencia. Aquí no dejaron ni a uno vivo,  los exterminaron  a todos, genocidio completo. Lo llaman la guerra negra. Con el último se hicieron una maleta con su piel, de hecho lo desenterraron para ello. No hace tanto, unos 150 años.


Atravesamos toda la zona de desarrollo hidroeléctrico del país buscando alojamiento. No hay ningún pueblo en cientos de kilómetros.  Paramos en Tarraleah y es donde descubro que no es un pueblo de verdad, sino uno construido para los obreros y que ahora se ha restaurado como centro turístico.  No tenia ni idea. La verdad es que no me gusta el sitio. Un poco falso, y con no demasiado encanto. 

Llegamos casi de noche a Ouse, el pueblo que recordaré como el de los cientos de cacatúas, parecen palomas en los sembrados, pero cuando levantan la cabeza les veo la cresta y paro la furgoneta. Arman un escándalo tremendo y cuando se echan a volar y a los árboles son un espectáculo.


En Ouse pido consejo local que vuelve a funcionar.  Menos mal que empiezo a buscar pronto, así que finalmente llegamos a un sitio estupendo cerca del lago Meadowbank, lleno de cisnes y con buenas vistas. De nuevo gracias al consejo local. Y muy cerquita del siguiente destino.



martes, 15 de marzo de 2016

Montaña Cradle

Estamos al lado del Parque Nacional de Rocky Cape así que ahí hacemos la primera parada. El nombre es muy descriptivo, un cabo todo de roca, de formaciones rojas de piedra en las que se hundieron muchos barcos.  Parece ser que es un gran sitio de buceo,  a mi me da un poco de frío pensarlo.


Seguimos de vuelta por la costa y me desvío para ver Table Cape, igual de imaginativo el nombre, es un cabo con forma de mesa. No se aprecia cuando estás encima pero si desde la distancia cuando se ven los acantilados. El paisaje es realmente bonito, de aldeas de campo y mar, y ciervos como ganado. Al fondo un faro al lado de una granja de tulipanes con toda la costa a los pies. 

Empezamos a bajar al sur para meternos en el salvaje oeste, toda la parte de Tasmania aun más verde, aún más salvaje,  toda ella declarada patrimonio de la Humanidad de la UNESCO,  más de millon y medio de hectáreas con apenas una carretera que la cruza de norte a sur y de este a oeste.


Vamos al Parque Nacional de Cradle Mountain y Lake St Clair, un mismo parque al que vamos a ir por las dos zonas que le dan nombre, hoy por la zona del norte a la zona de la montaña Craddle, la otra foto más famosa de Tasmania, aunque en esta realmente si hemos disfrutado de trekking y la naturaleza a tope.

Antes hay que hacer muchos kilómetros por carreteras malas pero con encanto, descubriendo árboles tremendos, sobre todo los grandes cipreses que separan las granjas y que dan la bienvenida al alguna propiedad.

Con tanta parada llegamos un poco tarde al parque, comemos y cogemos el bus que nos deja al principio del trekking del día. Hay una ruta muy famosa que cruza el parque en siete días,  hoy hacemos la primera parte de ese trekking. En algo más de tres horas pasamos por todo tipo de paisajes.


La primera parte es de llanura y monte bajo, donde viven los wombats, pero a esa hora del día no los vemos. Luego subimos por una zona que parece más tropical con las cataratas del lago.

El Cráter lake, también de nombre muy descriptivo, es realmente bonito. Hasta aquí llegamos sólos que le da más encanto. El lago parece distinto desde la orilla y luego desde lo alto. Al ser el parque tan grande los visitantes se esparcen y nos molestamos poco.


La parte más espectacular y dura es la subida al mirador de Marion. Hay que subir por una escaleras muy empinadas hechas en la piedra y a ratos ayudado por unas cuerdas y cadenas, sino no hay manera,  pero cuando llegas arriba se ven hasta 4 lagos distintos y por primera vez el perfil de la famosa montaña Cradle.


La montaña no es muy alta, unos 1500 metros, pero por su forma y salir desde los lagos causa mayor impresión. La verdad es que la vistas,  el olor, la inmensidad lo hacen un sitio a recordar. También el esfuerzo y el premio tiene algo que ver. Aquí hay menos tranquilidad, y unos 8 o 10 japoneses montando follón con sus fotos.

A los pies de las montañas el Dove Lake, un lago que parece una paloma, eso sí, descomunal. La verdad es que si lo parece. Critico a los australianos por poco imaginativos con los nombres, pero los Taiwaneses directamente se lo inventaban aunque no se pareciera realmente! !


En la bajada se disfruta de otro paisaje, la piscina de los wombats - solo vemos sus cacas, ni un bicho- y algún otro lago de origen glaciar que se integra en el paisaje.


La ruta termina a pie en el Dove Lake, con la famosa foto de la montaña y esperando el autobús de vuelta. Esto es Australia, así que el último bus pasa a las 17.30. 

A la vuelta paramos en Snake Hill para hacer un último trekking a ver si vemos bichos al atardecer. La verdad es que me confundo con la distancia del trekking y con el punto de fin, pero el paseo es de los mejores que he hecho nunca. Al atardecer vemos los primeros grupos de cacatúas salvajes que haya visto nunca,  blancas con un penacho dorado,  van en grupo y montan escándalo.


La pradera de arbustos redondos da a un bosque de árboles muertos y vivos muy colorido,  pero lo mejor está por llegar. En el último valle vemos hasta 3 wombats paciendo tranquilamente, además no se asustan de nosotros y se quedan ahí al lado a sus actividades. Es un bicho precioso, como un oso gordo de patas enanas. Es un marsupial, no se como se las arreglará con las crías con esa panza.


Salimos tarde del paseo y todavía quedan más de dos kilómetros a la furgoneta, menos mal que pasa un coche, hago dedo y me para. Ahorramos la última hora de subida hasta el parking, y aun así somos la última campervan allí,  ahora a buscar donde dormir.

La flexibilidad de parar donde quieras también tiene el stress asociado de buscar todos los días donde parar, se nos ha dado bastante bien, sobre todo con la táctica de preguntar al local.  Los tasmanos son muy agradables y sociables, pero con mi inglés de 1998 no lo hubiera conseguido.

Hoy paramos en Tullah,  el tabernero me ha mandado al lado del lago de Roseberry, un sitio muy agradable,  pero ya es de noche así que a cenar y dormir. Hace frío por aquí arriba.

domingo, 13 de marzo de 2016

Costa Norte

Amanece nublado en Gravelly Beach pero muy rapido se despeja para regalarnos el amanecer al lado del rio que es mar. Aqui es mejor que amanezca nublado porque se despeja. Si amanece despejado se nubla, esto es Tasmania.


Volvemos por el valle del Tamar, para mi uno de los mejores paisajes de Tasmania, famoso por su ruta turística del vino. Lo que es realmente espectacular es el paisaje del estuario con todos los tonos de verde y sus casitas de madera. Aquí si hay mirador.


Un poco más allá paramos hacer un paseo por la isla de Tamar, una reserva natural. Aquí se ven infinidad de pájaros,  todo tipo de patos, grullas y demás.  Y muchos cisnes negros. Muchísimos, y todos negros, en Tasmania no hay cisnes blancos. Se dibujan en el río como en un espejo, corazones en su cuello.


Se pasan varias islas y paisajes llenos de sedimentos, y alguna traza humana, como los barcos hundidos. Pero es todo naturaleza, un paisaje  distinto. Hay carteles que avisan de la actividad de las serpientes, incluso en el baño.  Al salir nos encontramos una en el camino, una serpiente tigre, venenosa, tranquilamente calentándose al sol y pasando de nosotros.


Acabamos la ruta por el valle y nos vamos a un parque natural en la costa, el Narawntapu. El paisaje es muy distinto, mezcla de todo. Damos un paseo de un par de horas y vemos muchos bichos, sobretodo Pademelon, un wallabi pequeño, marrón con el culo muy gordo y poco tímido.


La primera zona es de monte bajo y árboles muertos que en la punta reviven, como un bosque encantado. Otra serpiente tigre nos espera en el camino, todavía más grande que la anterior pero no se mete con nosotros ni nosotros con ella.

El paseo termina en una laguna similar a la de la mañana,  llena de cisnes negros y otros pájaros. La zona de observación toda llena de arañas que parecen gambas.

Volvemos por las dunas, como en Doñana y terminamos en una playa descomunal y bonita y salvaje. Otra sorpresa. Me quedo con ganas de bañarme y lo cambio por otra barbacoa.


Por la tarde recorremos toda la costa norte. Curiosamente está más desarrollada que el resto del país,  con algunos pueblos más grandes y hasta industria. Desde aquí salen los ferries que unen Tasmania con Melbourne. Y uso la primera carretera con dos carriles que he visto en la isla, se me hace raro.

Los pueblos son menos bonitos pero el mar es descomunal, se ve brillar azul por encima de los montes y prados verdes, en esta isla la naturaleza es todo. No paro hasta Easter Beaches, dentro de otro parque nacional, Rocky Cape. Es una playa con más gente, unos veinte, e igual de salvaje que las otras. Todo lleno de gaviotas aquí al menos probamos el agua.


La última parada la hacemos en Stanley aunque de camino cada curva es una playa estupenda. Stanley es un pueblo de costa, de vacaciones de aqui, podría ser irlandes, o escocés,  o inglés,  pero con mucho más sol y luz. Además del mar y la playa tiene una formación rocosa muy curiosa que llaman la nuez -the nut-. Le da un perfil visible desde la distancia y una personalidad diferente.


Las casas son de madera y nada afea la vista, parece que todo encaja. Es turístico sin estropearse, y es un pueblito con encanto y con pingúinos, aunque yo no los veo. La historia ligada al mar, y ahora dependiente de lo visitantes. 

Aquí nos cuesta más encontrar donde quedarnos,  nos vamos a un campamento donde disfrutamos de nuestras ostras restantes, el merlot, y aquí hasta un fuego. Me gusta Tasmania.



sábado, 12 de marzo de 2016

Launceston

Las 16 horas de lluvia nos hacen una mañana muy incomoda. En esta isla si llueve se puede hacer poco. Paramos en St. Helens pero sólo a ver la lluvia caer sobre el mar. Hoy vamos a ver la bahía de los fuegos, Bay of  Fires, pero el agua nos la apaga.

Los paisajes  son bonitos,  como los de ayer. Muy salvaje, con playas metidas hasta el bosque. Pero hoy con un agua terrible que permite disfrutar  poco y si acaso imaginar el paisaje, cuando amaina un poco nos asomamos a ver. Es una ruta pequeña de poco más de 20 km así que con este tiempo la termino en nada y cambiamos plan sobre la marcha.


Lo mejor que he hecho esta mañana es comprar ostras a la industria local, las cultivan por todos los lados. Aquí también se ve el coste de la mano de obra, una docena sólo 10 dólares,  si te las abren 15!! 

Dejamos la costa y nos adentramos en el interior buscando alguna atracción a cubierto, vamos a ver una fábrica de quesos,  pero poco de fabrica y mucho de tienda así que salimos pitando. Por suerte por este desvío encontramos las cataratas de San Columba. Es una especie de bosque húmedo tropical y a la vez bosque del norte, tiene un helechos descomunales, y el musgo y líquenes crecen en todos los árboles.  Las cataratas son las más altas de Tasmania y hacen un bonito salto.


Toda esta zona fue descubierta hace casi nada, de hecho casi todos los descendientes de los pioneros siguen por el valle.  Muchos descendientes de europeos del norte, ellos mismos bautizaron muchos de estos sitios. 

El cielo se apiada de nosotros y pasamos de la calefacción al aire acondicionado. El clima cambia rápidamente así que llegamos a comer con sol a Derby y podemos disfrutar de nuestras ostras al lado del río. Un local octogenario que tiene una caravana gigante me da pistas para dormir esta noche. Toda esta zona es de minas de estaño, pero me interesa poco. 

Toda la tarde conduzco hasta Launceston pasando bosque tras bosque y valle tras valle por paisajes estupendos. Ellos están acostumbrados así que hacen pocos miradores para apreciarlo y sólo de vez en cuando encuentro algún sitio donde pararme y disfrutar de las vistas.


Launceston es una ciudad pueblo muy tranquila,  la segunda ciudad de Tasmania. Todas sus casas parecen de madera e históricas.  Ningún edificio sobra, no se ve nada que afee. No parece una ciudad. Y encima tiene un río estupendo que parte la ciudad en dos y que desde aquí se abre como si fuera la ría de Arosa.

Los días son más largos en Tasmania, no anochece hasta las ocho así que el día cunde mucho. Nos da tiempo de acercarnos a Cataract Gorge y darnos un paseo por el parque. Nos lleva más de una hora y además de ver muchos wallabies y pavos reales por el campo nos permite disfrutar de los acantilados y la garganta que el río ha abierto en la piedra.


Este es un paseo que los locales disfrutan desde hace más de 100 años, es circular y termina en dos puentes, el del rey y el que cruza la presa. La presa está más cerca de la entrada y ahí terminamos justo al atardecer, cuando se está yendo el sol.

Vamos directos a la recomendación del abuelo, a dormir a Gravely Beach, una zona para caravanas al lado del río que se convierte en mar en el valle del Tamar, tarde para barcacoa pero no para el merlot con vista a las estrellas.



viernes, 11 de marzo de 2016

PN Freycinet

Con lo despejado que estaba de noche por la mañana se levanta muy cubierto. Seguimos al norte por la Tasman Highway camino del Parque Nacional Freycinet. Aquí está una de las fotos más famosas de Tasmania pero no va a ser lo más bonito del día.


Pasamos por Swansea y damos un  rodeo para ir al parque. La primera parada es en unas bodegas mirador, desde las que se divisa una de las inmensas lagunas de la isla y se disfruta del paisaje vinícola local.

Luego vamos a Friendly Beach,  no sabia ni que existía, pero lo he visto en una sugerencia de trekkings y nos hemos acercado. Es la mejor parada del día con diferencia. Están dentro del parque nacional y son kilómetros de playas salvajes, con un mar embravecido de olas turquesas,  una franja de arena blanca y finísima que termina en el puro verde de la naturaleza.


Estamos sólos aquí, nos  cuesta llegar a la playa porque casi no hay camino entre los arbustos. No estamos entrando por el camino oficial, así que nos fiamos de unas marcas en los arbustos. El paseo por la playa vale el día. 

De aquí vamos al centro del parque nacional, a ver la gran atracción,  Wineglass Bay. Se nota que es la gran atracción porque el parking está lleno. En Tasmania descubro que los mejores lugares no son los más populares, hay rincones, muchos, sin nadie que guardan la belleza y están intactos y poco visitados. Encuentras varios por día.


Entrar a un parque nacional en Tasmania cuesta 25 dólares,  un pase para 8 semanas 60 dólares,  para todo el año 90. Claramente es un impuesto turístico más,  pero al estar más de varios días se amortiza rápidamente. Yo compro el de 60 obviamente.

El trekking hasta el mirador es bonito pero no espectacular, las vistas si lo son. Hay un par de puntos, el primero sobre Coles Bay y su playa de las nueve millas. El segundo, el famoso sobre la bahía. Tiene forma de copa de vino,  claro, pero no se sabe si el nombre de tinto viene por las sangre de los balleneros u otra cosa.

Nos da el punto de ir andando a la playa, lo que nos añade dos horas más de paseo. El bosque se disfruta más de cerca. Con eucaliptos desnudos y brillantes  y esa mezcla de árboles vivos y muertos tan de Australia. La playa de cerca es bonita pero menos espectacular que las de la mañana. 

De camino se ven muchas Baksias, para mi la flor de Tasmania. Una piña flor que dura hasta tres años en el árbol y de las que comen todos los bichos. Algunos parecen adornos de Navidad.


Al salir en el parking vemos nuestros primeros wallabies vivos de Tasmania, entre grises y negros y como de mediano tamaño. Aunque se prohíbe darles de comer se ve que sigue pasando porque andan demasiado tranquilos entre la gente y alguna abuela de caravana los alimenta. Aún así son super graciosos cuando se mueven a saltos por ahí.


Nos hacemos la barbacoa en Coles Bay enfrente de su bonita playa de arena roja. El de la gasolinera local se aprovecha de su aislamiento y del viajero y seguimos hacia el Norte. Paramos en Bicheno para informarnos seguimos más al norte. Son pueblos de veraneo de aquí pero con poco interés como poblaciones, tranquilas, elegantes, ...pero la belleza está en la costa.

Paramos a dormir en Dianas Basin, una especie de reserva natural que es una laguna conectada casi al mar, los wallabies se pasan por delante de la furgoneta, pero desde que llegamos empieza a caer el diluvio universal que dura 16 horas. Sin parar. Los cambios del clima de Tasmania.

miércoles, 9 de marzo de 2016

Tasman Península

Tasmania es un sitio al que siempre he querido venir por su nombre. Tasmania. Parece que vienes al fin del mundo, y la verdad es que casi es así. La zona más al sur de Australia y sólo Nueva Zelanda más allá - en esta zona, por el otro lado Chile y Argentina creo yo que bajan más.

Tasmania. Un sitio para disfrutar por libre y por eso alquilo una caravana nueve días.  Para poder viajar sin límites y parar allá por donde nos pille. Por otro lado una manera de probar para saber cómo lo vamos a llevar en Nueva Zelanda  que serán muchos más días. El experimento es un éxito aunque no lo parece así desde el minuto 1.

Volamos desde Melbourne muy barato,  con Tiger Air, uno 70 dólares ida y vuelta. Ni 45 minutos de vuelo. Y aterrizamos en Hobart para ir a recoger la caravana. Si llegas más tarde de las 5.00pm que cierran te pueden cobrar hasta 100 dólares más por esperarte. Estando a 2km del aeropuerto no se acercan a recogerte. El curioso balance calidad, precio, servicio aquí. Y con  suerte. Reservé la última caravana disponible! !


Hemos cogido lo que aquí llaman una Hi-Top. Una furgoneta con un techo suplementario, que puede acomodar a tres pero además  te permite estar dentro de pie si hace falta para cocinar y demás. Muy completa. Frigorifico, cocina de dos fuegos, asientos con mesa en el interior que se convierte en una cama amplia y bastante cómoda, y hasta microondas y tostador. Todos los aparatos para cocinar, toallas, sábanas y edredón de plumas que hace falta por la noche. A unos 100 euros por día.

Conducirla es otra cosa. Es como una vela de barco. Manual. Se la lleva el aire para todos los sitios y no hay manera de soltar las dos manos del volante. Bebe gasolina, no como el Hyundai de Cairns. Cambiar con la izquierda a media altura tampoco ayuda. Y llegar el primer día casi de noche tampoco. Así que la primera conducción es un poco estresante.

Paramos en el Coles de Sorell, nuestro supermercado favorito y nos aprovisionamos. Vino y sidras incluidas,  siempre en tiendas separadas como licorerias, la ley australiana. La cajera y una vecina nos indican un  sitio para parar por la noche, en el parque de los pioneros.  Los baños públicos son estupendos,  los limpian antes de que te levantes.  Y tienen barbacoa eléctrica.  Así que la primera cena es allí.


Ya desde el aeropuerto toda la costa se ve como en los mapas. El agua entra por todos los sitios y se confunden ríos,  mares y lagunas. La carretera a veces pasa por encima y a veces no sabes muy bien donde estás. Son  bahías excelentes para proteger los barcos,  no es de extrañar que todas las ciudades más grandes estén en las bahías más profundas: Hobart, Launceston, Straham.

Conduzco sufriendo por el viento hasta la Península de Tasman. Realmente es una doble península unida por dos hilos de tierra, el primero en Dunalley da lugar a la Península de Forestier.  El segundo aun más estrecho en Eaglehawk neck,  el cuello del águila -los australianos no son muy originales con los nombres, todo se llama como a lo que se parece .... o como el primero que paso por allí o su promotor o mecenas-. Esta segunda es la Península Tasman.


Antes de entrar en la península hay un mirador que permite ver la Bahía de los piratas, que es toda la playa antes del istmo. Empieza la Tasmania Salvaje. Desde aquí conduciendo por la costa nos acercamos a ver el Tesellated Pavement. Una formación en las rocas que parecen azulejos tallados.  Estamos sólos. 

Al otro lado del istmo hay diversas formaciones rocosas que ha creado el mar. Normalmente erosionando la roca para crear cuevas y acantilados.  Según  el grado de erosión el acantilado da lugar a cueva, la cueva al arco, y cuando cede el arco al pilar. Los nombres un poco como siempre. Tasman Arch para el arco, Devils Kitchen para el acantilado cueva, y también Blowholes, por donde entra el agua. Nuestros bufones del cantábrico son  mucho más espectaculares. Los acantilados en cambio son realmente salvajes, como el mar. Aquí ya se empieza a ver viajeros, bastante en caravana y con edad media entre 60 y 70 años. Un gran cambio con el viajero de Asia. 


Aquí vengo sobre todo porque quiero ver el Penal de Port Arthur Uno de los penales originales que crearon los ingleses y que dio lugar al nuevo país de Australia. Con las colonias americanas recién pérdidas el descubrimiento de Cook abrió las puertas al nuevo modelo penal. Alejados de las islas británicas y como fuerza de producción  gratuita  en una zona remota, dos pájaros de un tiro. Estas son las cárceles a las que cantan todas las tristes canciones irlandesas, donde los pobres que robaban para comer eran aquí enviados. 

Hay 11 penales que se han convertido en Patrimonio  de la Humanidad de la Unesco y Port Arthur es el más famoso. Está además localizado en un lugar de naturaleza salvaje. Aquí los presos cortaban madera, luego fabricaban ladrillos y  barcos,  todo para el estado. La prisión no tiene valla, no les hacía falta, debía dar más miedo irse a explorar en solitario.


La visita merece la pena porque es de la poca historia que se puede ver en el país, aunque el precio sea un poco abusivo - unos 50 dolares- y los guías locales terriblemente aburridos -al mio sólo le aguanto 10 minutos de palabrería sin contenido-.

En el edificio principal se puede ver el tamaño de las minúsculas celdas, menos de 4 metros cuadrados, con las peores y más húmedas en los dos primeros pisos. Por lo visto se morían bastantes por enfermedades respiratorias, pero no sorprende si tienes que dormir en esas celdas mojado. Y eso que los intentaban cuidar, les daban buena comida porque tenían que producir. La comida dependía del trabajo a realizar.

Hay bastantes edificios dedicados a mantener a los presos sanos, incluso una casa de pobres y un manicomio de la época. Parece ser que a los pobres se les trataba un poco como a los presos. Un poco  descolocados en la sociedad de entonces, como en la de ahora.

El alcaide de la prisión tenia una casita mansión no lejos de las celdas. Es curioso como se adaptaban al lugar. Había toda una comunidad de empleados civiles que también estaban en el recinto,  pero un poco lejos de los presos, separados por jardines y con sus propias casas como de campiña inglesa: el medico, el cura, los funcionarios, .... Y una iglesia de piedra como si fuera Wiltshire.


La prisión dejó de estar en uso tras unos 50 años -1830 al 77- y un pueblo se formó alrededor. Un pueblo de estos australianos de casas de madera aisladas. Algún hoy alguna queda y se puede visitar. Iglesia local de madera. La casa del alcaide se convirtió en hotel. Es curioso lo rápido que se desarrolla aquí el turismo, la historia y los primeros visitantes casi coinciden en el tiempo. Ya a finales del siglo XIX se hacían excursiones. El pueblo original se llaman Carnavon para alejarse de su pasado,  pero volvió a ser Port Arthur para recuperarlo. 

Quizá el edificio más curioso es el de la nueva prisión,  la zona de las celdas de aislamiento. Donde se probaron las nuevas teorías de la época. Celda por celda. Aislados. Con una hora de ejercicios al día. Hasta en la iglesia los asientos se hacían aislados. Ni los guardias hablaban, sólo gestos. Y los presos iban con capucha. Cuando ves los retratos fantasticos  que hizo el primer fotógrafo de la época se ven unas caras marcadas y diferentes. Cuando lees las historias la mayor parte eran criminales menores, aunque en teoría aquí solo venían reincidentes. Aunque reincidiran en robar para comer.


Toda la zona da a una bahía de estas recortadas de Tasmania.  Damos una vuelta en un barco con  otro guía pesado. Una pequeña isla es el cementerio de presos y civiles, más de 1000 tumbas - hubo hasta 3000 presos aquí-. Enfrente el penal para menores - de hasta 8 años-. A los presos se les cedía a los granjeros para trabajar pero a los niños no los querían,  no tenían fuerza, y les hicieron un penal aparte. Penal Puer,en latín.

Se disfruta el paseo por la historia y los grandes árboles.  No sabia que aquí había ocurrido la mayor matanza de la historia de Australia. Un tipo solo mató a 35 personas. Del estilo del asesino de Utoya. La historia de los asesinatos a sangre fría no las crees ni viéndola en una película, sólo se encuentra en inglés en internet Espeluznante.


Se nos va el día aquí, así que al salir otra barbacoa y por la costa norte. Hay que deshacer el camino y seguir por la costa por la Tasman Highway. Una carretera mala de un carril para cada lado y sin hacer. Terrible para conducir pero estupenda para mantener la isla virgen.

Me voy haciendo a la furgoneta ahora sin aire. Encontramos un sitio estupendo para pasar la noche en Mayfield Bay. Es gratis y está lleno de caravanas con todo tipo de utensilios de locales de 70 años o más, todos muy simpáticos. El paseo por la playa, que está sola es estupendo. 

Un vino de noche en la playa para ver las estrellas. Llegan de lado a lado y hasta el mar.   Se ven tan bien como en el Namib, el Norongoro, Patagonia, ....o en una carrera aislada de Guadalajara. Pero aquí las del sur. La cruz del sur siempre visible.