Mostrando entradas con la etiqueta Taiwan. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Taiwan. Mostrar todas las entradas

domingo, 17 de enero de 2016

Taichung

La última parada en Taiwan, aunque la Lonely diga que es poco probable que uses el aeropuerto de Taichung nosotros saldremos por aquí a Hong Kong, es un sitio que tengo pendiente al igual que Macao y siempre lo había tenido a trasmano. La vuelta a Japón la quiero hacer cuando no sea invierno pero aquí saque todos los vuelos seguidos para esquivar los problemas del año nuevo y Navidad y el año nuevo chino que es el 8 de febrero, esta época cerca de China es el caos. 

Taichung es la ciudad donde se origina el made in Taiwan,  toda la fabricación de componentes y baratijas en los 80 y 90. Tiene poco que ver, ni el desarrollo cómodo y fácil de Taipei ni la historia de Tainan, pero está bien comunicada. Como decirle a una mujer que es simpática. Pero bueno, el hotel está bien, hay algún sitio tradicional curioso y nos acercamos a Lukang y paseamos un poco.


Estamos cerca de la estación de tren, aunque venimos en bus y nos iremos en avión,  pero en Taiwan las estaciones de tren son casi como el centro de la ciudad. Hay mucha comida local, pero de la difícil,  como pasamos aquí un par de noches nos atrevemos con varias cosas, mas fritas que otra cosa. La ciudad, como todas las demás, se ve muy segura.


Estamos a punto para las elecciones locales generales,  todos estos días hemos vivido y sufrido la campaña,  con los partidos numerados - 1, 2, 3, 4- se enfrenta el partido tradicional heredado de Chiang Kai-shek contra el nacionalista, y parece que por primera vez el partido tradicional está contra las cuerdas. En el pasado se han acercado más que nunca a China y curiosamente los Taiwaneses se sienten menos chinos que nunca. El cambio, como siempre, me parece que viene más presionado por la crisis económica que por otra cosa, con los sueldos congelados los últimos 20 años y con los chinos, coreanos y demás que han adelantado tecnológicamente a la isla. La verdad es que la situación es complicada, sólo el status quo parece la manera pacífica de seguir todos hacia adelante sin conflicto. La verdad es que economía aparte la sensación de la vida en Taiwan es muy positiva.

Hay un par de parques en la ciudad,  con unos árboles increíbles,  otro de los descubrimientos aquí,  y con una decoración muy infantil, también esto muy taiwanes,  todo lleno de muñequitos,  mascotas,  personajes de manga, .... y todas las comidas con patitas y ojos!!!


Nos acercamos el último día al museo de bellas artes, más por pasar la mañana que por otra cosa. Llegamos gracias a un abuelo que nos indica el autobús y hasta nos invita con unas tarjetas gratuitas que lleva. Hablamos del cambio que esperan los jóvenes en el país con las elecciones, parece ser que hay hambre de cambio en muchos sitios.


El museo está en otro parque, las exposiciones locales son poco interesantes pero las figuras coloridas en los jardines y las estatuas dan para buenas fotos, bueno, coloridas al menos.



Y ya nos vamos,  otra comida local, vuelta al hotel y dejamos atrás este país que me ha gustado más de lo que me esperaba, quizás por el contraste con el sudeste asiático, quizás por la cultura china que es un cambio en si. Sin duda porque es muy fácil y sobretodo porque tiene una gente muy agradable,  se viaja muy a gusto,  siempre entre sonrisas aun cuando no te enteras de nada.... ni en el hotel.


Nos vamos de nuevo en transporte público al aeropuerto, ahora en bus. El aeropuerto de Taichung, pese a lo que diga la Lonely, es estupendo, nuevo y pequeño, ideal. A ver Hong Kong Express. Atrás dejamos parte del ambiente chino que no quiere ser China -Taiwan- para acercarnos a otra versión de China -Hong Kong- que también  quiere ser independiente.  





viernes, 15 de enero de 2016

Lukang

El primer día que nos quedamos en Taichung nos acercamos a Lukang, un pueblo más pequeño en la costa que parece ha mantenido algo más de patrimonio. No es mucho pero si es verdad que aquí encuentro las únicas calles y casas completamente chinas y con encanto.


Está a poco más de una hora en bus de Taichung y una chica muy agradable nos ayuda a llegar. Es una ciudad normal,  incluso con menos acera de lo normal, pero sólo por ver la calle del mercado merece la pena venir. Es una calle con casas y tiendas chinas, una pena que no pueda comprarme los leones de bronce que he encontrado. Pesan un congo.


La calle nos es especialmente larga pero tiene su encanto, con buenas tiendas y termina y empieza en bonitos templos. Como siempre todos parecidos y distintos, todos muy visuales, el rojo de la suerte por todos lados, dinero en donaciones, y guerreros protectores en las puertas desde que un emperador hace más de mil años tuviera pesadillas y los generales se casarán de guardar sus puertas .... así que pintaron generales de protección eterna.


Muy cerca hay un templo dedicado a Matzu que aquí se ha quedado negra de tanto incienso, por lo que se ve muy venerada aquí también al ser puerto de mar.  Como Tainan también el puerto se llenó de sedimentos y se perdió la actividad comercial.

Sin duda, y aunque ya he visto mil, me quedo con el templo de Longham, quizás el que más me ha gustado de todo Taiwan,  quizás porque no está restaurado y tiene colores más naturales que permiten apreciar madera y piedra mejor que en ningún otro lugar, y más sencillo, con decoración pero no tan recargado.


Aquí huele a marihuana en vez de a incienso, pero no la localizo. El templo tiene tres zonas. Una muralla exterior y tres zonas pero amplias con dos  árboles grandes retorcidos en el recinto central. En el último el buda que es venerado aquí.


Al tener jardín y patios amplios también se disfruta más. Los dragones de las columnas son también de los más bonitos.


La comida local o la encuentras apetecible o no, y hoy aquí se ve que es principalmente dulce, local y tradicional -mucho- pero con poca variedad, así que nos metemos en un restaurante de pasta antes de pasear por el último templo.


Ya pensando en la vuelta paramos en un templo con jardín, este sin nombre que yo sepa, moderno pero relajante. Un poco más de geometría y nos vamos en bus de vuelta a Taichung. Hace frío,  estoy poco preparado para los 15C.


A casa a preparar el viaje, próximo día en Taiwan, próximos pasos en Hong Kong, ruta para la vuelta a Filipinas..... y a tiempo de cena local en Taichung

miércoles, 13 de enero de 2016

Sun moon lake

Hemos venido al Lago del sol y la luna, un par de noches para evitar multitudes y visitar el lago tranquilamente, el plan me ha salido bastante bien sobre todo porque el primer día no ha parado de llover y aquí lo único que se puede hacer es pasear y andar en bici.


No quedamos en un hotel pequeño,  correcto, aquí todos los hoteles chinos lo son y calidad precio están muy bien. Este se llama resort, no lo es en absoluto, lo que hace que en el tripadvisor lo machaquen,  además de que cobran 100 euros por noche en temporada alta - hoy 21!! Es el país en el que más he experimentado estas diferencias de precios entre temporadas. Los desayunos chinos que están incluidos a veces son complicados, muy locales, sino hay tostadas nos vamos al 7/11 a por chocolate caliente y bollos, extraño esa parte dulce de Filipinas. 

El lago se llama del sol y la luna porque en teoría es la forma del lago, bueno, hay que tener mucha imaginación, pero una línea imaginaria los separa y hasta  se le puede pedir deseos, en la cultura china el tema de pedir deseos está en todos los sitios. Quedan aborígenes por aquí aunque no los he ido a ver, no me atraen demasiado El lago también era el sitio de descanso favorito de Chiang Kai-shek.

El primer día caminamos un poco lo que nos deja la lluvia, estamos en el pueblo de Seishe, poco más que una calle con hoteles pero con buenas vistas del lago. El paisaje es muy bonito,  pero en ningun momento llega a ser espectacular como en Taroko. Es un bonito lago entre montañas. Y eso sí,  con el colorido de los templos chinos.



El segundo día alquilamos unas bicis y le damos una vuelta al lago pero no completa, por la carretera no es muy segura y por el carril bici es sólo parcial, hacemos unos 20 km pero como ha salido el sol se disfruta de las vistas, sobre todo del reflejo de las nubes en el lago. Casi todo el paseo es por la parte de la Luna.


El paseo no es especialmente fácil,  mucho desnivel y escalera, eso sí, permiten vistas a otros valles. En el lago se pasa por encima de la presa japonesa, por aquí los locales se vienen a hacer fotos de boda. A mi lo que más grima me da todo el día son las arañas gigantes que se ven por todos lados, sobre todo colgando de los árboles cuando pasas con la bici.


Por la tarde intentamos un rato por la parte del Sol pero las continuas catástrofes naturales se han cargado el camino y hay que ir por la carretera. Con mi poco equilibrio y los buses de chinos no es muy motivador así que por ese lado vemos poco. La idea de la bici y el paseo es buena porque casi no ves un turista y disfrutas del lago tranquilo,  cuando vuelves al pueblo ves que aunque no parezca hay más de 50 autobuses con chinos, todos subidos en barcos en tour.


No ha sido apasionante pero si agradable, sobre todo el rato en la bici, una pena que no se pueda dar la vuelta entera de una manera fácil. Por la tarde cogemos otro bus y seguimos viaje, ahora a Taichung, a menos de dos horas. En Taiwan si que reservo los hoteles por anticipado,  es más cómodo y no más caro. Ahora vamos al Sun Moon Lake hotel, muy originales con los nombres no son. 

lunes, 11 de enero de 2016

Jiji Railway

Salimos de Tainan en tren, mi medio de transporte favorito aquí,  toda la logística la organizo alrededor del tren, el transporte pero también el alojamiento, y la verdad es que está yendo muy bien. No nos pegamos el gran madrugón, hoy como otros días el camino es el viaje, quizás hoy más que otras veces porque vamos a recorrer la línea de ferrocarril Jiji.


Antes en el tren pasamos el Trópico de Cancer, algo que físicamente por tierra no es tan común de atravesar. Menos común aún el de Capricornio, al sur hay muy pocos países,  la última vez lo cruce en Chile y en Namibia,  esta última la vez que más ilusión me ha hecho por ser un sitio tan aislado.

El tren nos deja en Ershui tras dos horas de viaje, aquí empieza la línea Jiji, una antiguo ferrocarril de vía estrecha construido por los japoneses para a su vez desarrollar la presa en la zona alta de la montaña en Checheng. A veces viajando por Taiwan los japoneses me recuerdan la escena de la vida de Brian: 'que han hecho los romanos por nosotros'. En serio, casi todo el desarrollo que veo realmente transformador es de época japonesa, aunque también es cierto que finalmente obligaron a los Taiwaneses a convertirse oficialmente en japoneses.... como los romanos. 

La línea la han restaurado y tiene siete paradas de Ershui a Checheng,  con un billete de poco más de cinco euros puedes subir y bajar cuantas veces quieras. La línea tiene  casi 50 km. El concepto es el típico de elemento turístico de Taiwan, con la base histórica y el desarrollo turístico alimenticio.  Siempre hay algo curioso que comer.




En Ershui paramos lo justo para coger información con una señora china de casi 50 años, estupenda -según ella por el ADN- y ver unas máquinas de tren antiguas.

Vamos directos a Jiji. Antes por el camino se pasan cientos de árboles de alcanfor tan característicos en Taiwan.  La estación es una réplica de la original en madera, muy pequeña,  casi de maqueta. El pueblo no es bonito, los alrededores si, ya se ven todas las montañas tan características alrededor.


Aquí tienen mucho cultivo, de los mas curiosos el de la nuez de betel que es tan consumida en Asia, las preparan de una manera muy parecida a la de las ostras, es decir es una actividad de grupo, familiar, con todas las señoras alrededor, seleccionando nueces. También se ven bastantes frutales y mucho plátano,  que aquí están deliciosos,  como toda la fruta en Taiwan, una gran sorpresa.


Visitamos unos de los templos de la ciudad, un gran templo moderno muy colorido y detrás uno derruido pero de pie, el edificio colapsó en el terremoto del 1999, que también destrozó la vía del tren, pero curiosamente es como si se hubiera tragado una planta y estuviera en equilibrio. Distinto.  


El nuevo es muy colorido, con unos dragones que me encantan,  cada vez más.


Las mochilas las hemos dejado en la oficina de información y nos hemos manejado para comer y andar por aquí sin ellas, antes de irnos escuchamos un concierto en la plaza de la estación. La siguiente parada que hacemos es en Checheng que es la última de la línea.

Finalmente un pueblo bonito, mejor conservado, como en las minas de oro aquí se conserva las ruinas industriales de la zona maderera que se explotó hasta hace 50 años. La estación tiene sus trenes antiguos y todo el aspecto de final de línea, se ve la presa al fondo y en el pueblo un lago en el que se dejaban los troncos en remojo para que perdieran la resina, las grúas,  la estación de transporte. Y las montañas alrededor y por supuesto muchas cosas que comer, pero está mejor conservado que muchos otros pueblos.


Aquí también colocamos las  mochilas y pudimos andar, la gente sigue siendo excepcionalmente amable y aunque son habituales nuestras charlas en chino inglés con buena voluntad avanzamos muy bien y sin problemas. Curiosamente mucha gente no sabe donde está España,  está claro que aquí no gusta el fútbol. 

La Línea termina en Checheng y desde aquí cogemos el bus a Sun Moon Lake donde vamos a dormir, vamos completamente solos.  Está a menos de media hora y es nuestro siguiente destino, uno de los más populares en Taiwan.




domingo, 10 de enero de 2016

Tainan

Y sale el sol de nuevo, como estar de vuelta en casa o más al sur en este viaje. Tainan es la antigua capital de la Isla Hermosa, con mucha historia para aprender aunque relativamente poca para ver. Aquí se asentaron los holandeses, y de aquí fueron expulsados por Konxinga, un general chino que intentaba luchar por la dinastía Ming frente a la Qing, la unificadora de China.  En esa lucha en el siglo XVII consigue derrotar a los holandeses y su estirpe gobierna aquí medio siglo antes de caer ante los Qing. Luego fue centro de la defensa en la guerra entre chinos y japoneses y antes puerto comercial abierto de nuevo a las transacciones internacionales después de la guerra del Opio.... y de todo esto vas viendo algún detalle o recuerdo por la calle y sobre todo muchos templos.


La estación de tren está muy bien localizada y nos quedamos cerca, en el Famous hotel, muy buen hotel muy chino, sin número 4 para evitar las malas suertes, ni en el ascensor, ni en las plantas ni siquiera en los números de las habitaciones. Los desayunos incluidos son también muy chinos y cuesta a primera hora de la mañana. No hay más occidentales en el hotel. Desde la habitación hay unas vistas estupendas a un templo que antes era la casa de un general, así eran antes las ciudades chinas. Tiene una geometría hipnotizante,  y cuanto más sencillos más me gustan. Recuerda las visiones en la Ciudad Prohibida o algún pueblito del interior de China. 


Hay muchos templos y aunque me encanta el diseño tan chino me cuesta diferenciarlos y apreciar  esas diferencias, pero disfruto de los detalles y del colorido. Muy cerca está el templo del Dios de la guerra y al lado el de la patrona de Taiwan, Matsu, divinidad ligada al mar. Es un personaje histórico que hace diez siglos que se diviniza,  no muy distinto de nuestros santos cristianos.


Y al lado uno de los lugares donde se encontraba uno de los fuertes holandeses. Ahora un par de casas torres chinas, las Torres Chihkan de madera y piedra muy coloridas y con jardines. Es de los pocos sitios que cobran,  pero poco, algo más de un euro. Aquí hay tortugas de piedra con lápidas inscritas igual que en Vietnam. 


Paseando por la ciudad llegamos al Templo de Confuncio,  de los más agradables, también con jardines y grandes árboles. Desmantelado en más de un 80% por los japoneses que lo usaron como cuartel fue la primera universidad de Taiwan. Aquí los japoneses son lo que los franceses a España, la referencia destructiva en el patrimonio local. A Confuncio se le supone ser el gran vehículo conservador de las tradiciones y educación china.

También queda una puerta con algo de muralla original, esta en un parque de grandes árboles pero esta lejos de ser Xian, hay que tener mucha imaginación,  aunque el lugar esta muy tranquilo y se ve parte de la riqueza natural y tropical de este país,  los árboles llenos de ardillas y de pájaros de colores.


Todavía quedan más templos por ver, entre los más curiosos por la historia el de las cinco concubinas. Al caer Taiwan a manos de la dinastía Qing el último heredero de la dinastía Ming, muy digno él,  se suicidó,  y las concubinas para no ser menos se ahorcaron, y hasta los eunucos!!! Es otro jardín chino de grandes árboles y templo pequeño y colorido, muy tranquilo también. 

A Konxinga,  el conquistador, también le han dedicado un templo, en el centro de la ciudad, medio moderno pero de bellos colores. Aquí es donde leí gran parte de la historia, el pobre hombre murió a los 4 meses de la conquista, por lo visto de los muchos disgustos, incluidos los que le daban sus hijos que se liaban con las enfermeras. Al lado está el templo de la diosa de los niños, aquí vienen las madres a rezar.


Los últimos que vemos en el centro son los templos protectores de la ciudad y del inframundo,  aunque normalmente en los templos se ven demonios por todas partes. Es una pateada larga por la ciudad, que es agradable de andar a pesar de las motos que pasan y aparcan por todos los lados, los únicos mal educados en Taiwan van en dos ruedas.


La comida se nos ha dado mal y bien, depende que encuentres el local adecuado. Aquí hemos estado tres noches y cuando hemos encontrado mercado nocturno hemos disfrutado  bastante con cosas sabrosas como los pinchos variados sin traducción pero que llevan pulpo, queso, tomate, pollo o cosas desconocidas. Si está frito mejor, como con los dumplings de gambas. Si solo encontrábamos comida local de menú del día entonces no era posible disfrutar, las sopas y los pedazos irreconocibles de cosas flotando en agua no me atraían nada. En estos casos el 7/11 o el Family Mart son el comodín de emergencia. 


El segundo día cogemos la bicis del hotel y nos acercamos a la zona de Anping. Ya había ganas de andar en bici de nuevo. Anping es el puerto y ciudad original en Tainan.  El puerto dejó de ser útil cuando se llenó de sedimentos. Aquí están las primeras calles de Taiwan aunque apenas se reconoce el trazado, y aunque tiene rincones pintorescos no existe continuidad de casco histórico como lo entendemos en Europa.

El centro está en el antiguo fuerte de los holandeses, y como en todos los sitios turísticos de Taiwan se aprovecha la cuartada histórica para montar un montón de puestos de comida, feria y compras, como hace sol se disfruta mucho más. 


Al lado del fuerte  esta otro templo de Matsu,  este más elaborado y con más detalles. Es como una catedral con sus detalles tallados en la piedra y sus techos de madera trabajada. Eso sí,  los techos totalmente chinos con cientos de figuras coloridas, sobre todo dragones y ave fénix. 



Paseamos por las calles antiguas, están las de la época más reciente, siglo XIX, con casas de comerciantes abiertas al nuevo tráfico marino, y luego están los antiguos callejones originales de la colonia holandesa, con algún rincón curioso. Por supuesto con templos que aparecen de vez en  cuando y los leones con cuchillos en la boca como símbolo de protección.


Comemos bien  hoy, hay suerte, y vemos un mercado local en el que nos atrevemos con alguna cosa más,  sobre todo dulce. Es colorido, con cosas que se entienden a simple vista y cosas que no, aunque los tenderos muy agradables nos dan a probar de casi todo.

Los más curioso son las mujeres pelando ostras en grupo. Aquí las tienen como en bateas y crecen apiladas,  las traen en grandes capazos y en grupo las van secando de una a una, al echarlas en cubos todas juntas no se ven muy apetitosas. Aquí la tortilla de ostras es muy popular, ya la probamos,  es muy gelatinosa y a mi no me gusta.


Por la tarde le damos uso a la bici y aprovechamos para ir por el parque natural de Taxiang que está justo al lado, frontera con Amping. Es un delta del río con manglares y sorprendentemente cientos de aves: garzas, grullas, patos, grandes pájaros de pico curvo y otros muchos que viven comiendo bichos en el delta. Es un paseo muy agradable


Damos la vuelta y bordeamos la zona de Amping hasta llegar a una playa bastante salvaje, donde se ven las bateas y a unos cuantos locales intentando practicar surf sin suerte y sin olas. Esto es el estrecho de Taiwan, enfrente China aunque no se ve. Toda esta zona de paseo en bici es agradable y tiene un carril especial, aquí está  muy de moda el tema del ciclismo.

Volvemos por el puerto, mucho más pesquero de lo que me imaginaba,  con sus barcos con símbolos chinos y sus redes, mas bien cestas, y todos los artilugios necesarios para recoger las ostras.


Volviendo a la zona de Anping hay otro fuerte, mucho más moderno, de la guerra con Japón, esta todo rodeado de parque. Antes de llegar allí volvemos a cruzar el canal y recorremos otro parque distinto con un ambiente muy familiar y festivo, es sábado. Vemos todo tipo  de ocio. La pesca se ve que es muy popular, un tipo pescó un pez león  y lo devolvió al agua con mucho cuidado de no envenenarse. 

Volar cometas también  es popular y colorido,  así como pasear a los perros que tienen que son  casi de juguete. Se ve gente navegando y gente con aviones de modelismo. Y muchas pompas de jabón que es un negocio al alza en los parques. Es como un día de invierno con sol en una ciudad del mediterráneo. 

Un día muy completo y mucho mejor de lo esperado, será por el sol y la bici y la tranquilidad. Nos volvemos al hotel esquivando motos, a cenar, sacar los billetes del tren - desde donde escribo ahora- y seguir planificando.  La vida del viajero tiene sus propias rutinas y necesita cierta dedicación y no siempre apetece aunque aquí en Taiwan es relativamente fácil. 




viernes, 8 de enero de 2016

Taroko

Sabia muy poco de Taiwan antes de venir. Es un verdadera isla hermosa, muy montañosa, con muchos picos entre los 3.000 y 4.000 metros y mas. Casi toda la población en la costa oeste, y la este más salvaje. Aquí es a donde nos venimos, al Parque Nacional de Taroko.

Nos venimos en tren desde Taipei, de base una ciudad pequeña que se llama Hualien. Un par de horas en un tren bastante moderno - tienen alta velocidad pero no hace mucha falta- que no es caro, 440 dólares de aquí,  unos 13€- y muy puntual. Al llegar hay que buscar hotel y aquí curiosamente vuelve el regateo,  en chino, una broma, pero algo ahorramos. El Hotel Chai Tan sale por 800 dólares,  es un hotel chino clásico. Aquí los hoteles son más caros en las zonas turísticas y tienen grandes descuentos entre semana,  hasta el 70%. Hay mucho turista chino y los locales sólo tienen 7 días de vacaciones cuando empiezan a trabajar, así que aprovechan los fines de semana en una isla pequeña. 

Nos quedamos dos días para verlo tranquilamente. La estrella del parque es la Garganta de Taroko. Una zona que estuvo hundida en el mar, toda de coral, y que al levantarse en grandes montañas y erosionarse por el agua ha dejado una increíble garganta con las paredes de mármol pulido, todo rodeado por montañas verdes,  con más de 20 de ellas por encima de los 3.000 metros, y al parque se entra a nivel de mar. La garganta tiene 18 km.


Madrugamos para evitar los grupos y verlo todo tranquilos, venimos en un autobús que tiene 8 o 10 paradas en el parque y desde ahí puedes ir haciendo pequeños paseos. Hay algún trekking más largo pero con el clima de enero lo dejamos pasar, demasiado inestable - y yo vago-

Se entra por el pueblo de Taroko, aquí está la desembocadura del río Liwu. Es un pedregal inmenso de aguas grises por la arena y grava que arrastra el río. Aquí empieza también la carretera que eufemísticamente los japoneses llamaron de pacificación de los aborígenes que vivían en estas montañas,  también es la primera carretera que terminó cruzando la isla de este a oeste. Es relativamente moderna, de 1930,  de ahí que se hiciera enseguida famosa por los paisajes y las visitas.

Nada más pasar el centro de interpretación del parque hay un paseo muy bonito por el río Shakadang. Curiosamente las aguas del río son totalmente azules como si fueran de glaciar,  el paisaje es también de río de montaña y garganta menos profunda que la principal. El final del camino esta cerrado por una avalancha pero hasta donde se llega es espectacular,  por las vistas y por el propio camino tallado en la roca.


Un poco más adelante en otra parada está la pagoda que construyeron para honrar a los que murieron en las obras de construcción de la carretera, tardaron unos 4 años y fallecieron 226 personas, también he leído 450, muchos en cualquier caso. Los obreros eran militares. Aquí el cauce es muy ancho aunque el río no lleve tanta agua. También se llama pagoda de las fuentes eternas porque el agua nunca se seca. La pagoda desde enfrente del río es muy visual.


Aquí también hacemos un paseo, este hacia arriba. Por los paseos vemos muy poca gente, es buena estrategia de visita. Este sube bastante alto, nos lleva como hora y media subir y bajar, tampoco se puede hacer entero por los desprendimientos,  pero subimos hasta la torre de la campana,  un paisaje muy chino con unas vistas estupendas del río y de un templo cercano.



Más arriba en otra parada están las mejores vistas de la garganta, se llama Yanzikou o Swallow Grotto, la gruta de los vencejos. Se puede pasear un par de kilómetros por la carretera antigua, por los túneles esculpidos en la piedra y se disfruta a fondo de la garganta, con el mármol pulido por el agua en el fondo, grandes paredes de cientos de metros y algunas formas en las rocas realmente curiosas. Las paredes están llenas de agujeros de donde brota el agua como a chorros. Este es el único sitio en el que nos llueve un poco,  hemos tenido mucha suerte el resto de los dos días.


Bastante más metido en la garganta esta Lushui.  Entre una parada y la siguiente el mini bus va metido en el propio desfiladero, las vistas son muy buenas,  es una pena que no tenga más paradas.


En Lushui hacemos otro paseo de otro par de kilómetros,  antiguo camino japonés también tallado en la roca que te mete un poco en el bosque en el que huele deliciosamente a alcanfor, por lo visto el árbol era muy popular en Taiwan y llego a ser el primer productor bajo gobierno japonés - lo usaban para obtener pólvora-. Aquí también vemos los primeros macacos de Taiwan. Desde los alto se ve la garganta estupendamente y además sale el sol, el camino vuelve a bajar para devolvernos al inicio.

La última parada es Tiaxiang,  el único pueblo del recorrido y feo como todos aquí,  eso sí en un paisaje especial. Está justo en el cruce de los ríos,  rodeado de montañas verdes y grandes rocas, con el agua corriendo por todos los sitios y unos templos y pagodas muy chinos alrededor.


Aquí, al norte a 1 km, sale un paseo que es de los más bonitos que hemos hecho,  se tarda un poco en encontrar porque hay que ir por una carretera principal y el camino sale de dentro de un túnel atravesando la roca durante más de 30 metros para llevarte a otro valle y otros ríos diferente. El camino y los meandros de roca antes de llegar allí ya son memorables. Hay muchos monos de cara muy roja y malas pulgas.


Una vez en el paseo todo es como un paisaje chino de cuadro, feo en el cuadro del restaurante chino y estupendo aquí,  con los ríos de montaña y los árboles alargados que crecen en lugares inverosímiles. Unos ríos se van juntando con  otros a través de cascadas diversas, cambiando de dirección.


Cruzamos hasta ocho túneles y eso da acceso a nuevos valles y  nuevos rios quizá en el paisaje más exuberante aquí. A cada paso quieres sacar otra foto aunque los carteles te avisen de las piedras que te pueden caer en la cabeza y te aconsejan no pararte.


La parte final es sencillamente espectacular.  Tras salir de uno de los túneles más largos llegas a dos gargantas que se cruzan,  las paredes pulidas y desde la montaña más alta se ven tres cascadas que le dan nombre al camino - Baiyan-, las más alta la más espectacular pero las tres realmente un cuadro.


Todavía quedan dos túneles más,  y en el último se tiene acceso a la última atracción,  la pared de agua, dentro de la roca se filtra el agua haciendo una  especie de cascada interior. El agua en toda la cueva es absolutamente cristalina pero esta parte es más para el verano porque te pones hasta arriba de agua.


Han sido dos días completos y relajados a la vez, un paisaje único y hemos conseguido escapar de los grupos y los turistas,  que en un paisaje natural se agradece. Dedicarle dos días merece la pena y con  mejor clima me gustaría hacer el trekking del norte, pero son más de ocho horas y hay que pedir permiso. Aquí he estado mirando el pronóstico del tiempo como un inglés. 

Nos vamos a ir al sur, y a cambiar de costa, en la este me hubiera gustado hacer alguna ruta en bici pero llevamos demasiado peso ni para intentarlo. Aquí el ciclismo esta muy de moda y es muy fácil moverse en ruta, hasta te dejan dormir en comisaría si no encuentras alojamiento. La ruta completa a la isla se hace en 14 días,  puede ser un plan para otro momento.

Nos vamos en tren, desde donde escribo, a Tainan. El tren tan puntual como siempre. Son cinco horitas de viaje, recorremos todo el este. Las montañas se ven a izquierda y a derecha cuando no vamos bajo tierra, sólo le falta más luz. Al ser invierno esto me recuerda a mis martes en Malmesbury cuando me levantaba para invariablemente ver el gris y pesar que en dos días volvía a la luz.