miércoles, 12 de agosto de 2015

Mersing

La siguiente parada de la ruta será Tioman, una isla en la costa este de Malasia, en la provincia de Johor. Para llegar allí hay que tomar un Ferry en un pueblo qué se llama Mersing, es un pueblo de pescadores y ahora parada obligada para conectar con las islas.

El autobús desde Singapur cuesta siete veces más que si lo tomamos desde Malasia, así que tomamos un bus urbano para ir a Queen Street a coger el Johor Express, que te cruza la frontera por un par de euros. Nos lleva casi dos horas llegar a Johor porque hay que volver a cruzar la frontera y sellar en los dos lados. Llegamos justo a tiempo para perder el bus. Nos tenemos que esperar tres horas aquí, tiempo que aprovechamos para cambiar dinero, comer y leer un poco. 

El autobús sale super puntual como siempre en Malasia, y cuesta unos 3 euros. Vamos en primera fila y  nos pone en la pantalla plana grande Parque Jurásico,  la última, más mala que la muerte, pero se nos pasan las tres horas de viaje en un plis. El autobús nos deja en Mersing al lado del río,  en el puerto pesquero.


Nada más llegar sacamos el billete para el ferry. La agencia está al lado de la estación de autobuses. Son muy eficientes. El precio es el mismo se compre donde se compre, 70 ringgit ida y vuelta, con la vuelta abierta. Los horarios de ferry se publican cada 20 días y cambian según las mareas, pero salen por las mañanas principalmente.

Nos cogemos el de las 9 y nos bajaremos en Salang. La isla tiene como siete zonas y sólo se comunican por mar o jungla a través. Elegimos Salang después de mucho leer, en principio mejor playa, tranquila, sin resorts y con buen mar. Nos buscamos un hotel,  el Embassy,  está al lado y lo recomienda la Lonely.  No está mal,  ni bien. Es una noche. 

Nos damos una vuelta por el pueblo, cambiamos más dinero a mejor tipo que nunca. Luego leeré que los chinos ha vuelto a devaluar su moneda, esto arrastra a todas las divisas del sudeste asiático para mantener la competitividad,  estupendo para nosotros. Aunque el euro esté flojo el ringitt a pasado de 3.80 a 4.50 en cuatro meses, casi 20% de ahorro para el que viaja en euros.


Nos paseamos por el pueblo. No hay nada que ver.  Sólo un río que lleva al mar, con algunos barcos de pesca, todo muy tranquilo. En las orillas del río se ven centenares de cangrejos violinistas tocando su concierto, todos moviendo su pinza mayor al compás. También hay peces de manglar que pueden vivir fuera del agua,  es curioso verlos andar por el barro. Bonitos no son.

Para cenar, al no verlo muy claro, vuelvo a seguir a Lonely, nunca lo hago para comer, pero funciona bien. La señora china cocina estupendamente y todo está muy sabroso, una pena que cierre pronto y me quedé sin probar las gambas. A lo mejor a la vuelta.

Singapur

Feliz 50 cumpleaños Singapur !!!!! Golden Jubilee.  Majurah Singapura.


Finalmente conseguimos salir de Malaca. Tuvimos que ir a comprar los billetes de bus un día antes. El centro de Malaca está en obras y el autobús da unas vueltas terribles así que nos ha venido bien para asegurarnos que no perderemos el bus. Hay que ir hasta Malaca Central a tomar el transporte a Singapur.  Al dejar la estación central fuera de la ciudad se aligera el tráfico en la parte antigua pero hace más complicado nuestra logística al ir haciendo el viaje sobre la marcha.

Llegamos en menos de 4 horas. El cruce de la frontera va muy bien y como hemos venido por la mañana nos hemos evitado la operación retorno a Singapur, el jueves hubo gente que tardo 14 horas en hacer el recorrido contrario. He cruzado muchas veces esta frontera para ir a trabajar, se me hace raro este pedazo.  Incluso se me hace raro estar aquí.


Hay un puente que cruza el estrecho que separa Singapur del continente.  El bus nos deja en la zona de Little India, cerca del hotel, Fragrance Ruby, nos podemos acercar andando. Esta en Geyland,  parece ser que es el barrio rojo pero por el día tiene mucho ambiente local y esta lleno de restaurantes y puestos de comida.  Parece una moderna Chinatown. Ha sido difícil encontrar hotel, quería llegar el domingo para la celebración  de los 50 años de independencia de Singapur.

Nos vamos a la zona de Marina Bay, para mi la zona mas espectacular de Singapur. En teoría hay fuegos artificiales a las ocho. Lo que no sabía es que antes iban a hacer unos desfiles militares, y unas demostraciones con  aviones y helicópteros.  Esta completamente abarrotado y nos quedamos en una zona de escaleras llena de familias locales y entusiastas. 


Hay un gran espíritu patriótico aquí al ser un país tan joven y tan exitoso, hay una gran identificación  nacional. Todos van con sus camisetas y sus tatuajes celebrando el día..... hay muchos niños. En teoría es uno de los grandes problemas de Singapur, la natalidad, pero la vida aquí es cara.

Estamos casi tres horas disfrutando con los locales. Lo que más me gusta son los cazas, nunca había asistido a ninguna demostración de este tipo. Se dan vueltas alrededor de los edificios y cuando rompen la barrera del sonido se oye, pero también se ve como una estela blanca.  A los locales lo que más les gusta es cuando pasa un gran helicóptero con una bandera gigante de Singapur.


Los fuegos son bonitos por el lugar, pero me los esperaba más espectaculares.  Los locales nos tratan genial y hasta nos invitan a a alguna comida local. Nos vamos a cenar a Chinatown, a los vendedores callejeros,  aunque que aquí en Singapur todo es siempre más comercial y se parecen poco a los de Malasia.



El siguiente día lo pasamos paseando por la parte colonial, probablemente la parte más original de Singapur. Como aquí todo es comercial casi todos los edificios con algo que destacar tienen alguna actividad, como CHIJMES que era un convento y colegio y ahora es una zona de restaurantes muy cuidada, pero completamente restaurado.

Raffles,  el antiguo hotel que merece la pena visitar, con sus patio, tiendas y bar donde se creó el Singapore Sling, el cóctel para que las mujeres pudieran beber. En esa época las mujeres no bebían alcohol, no estaba bien  visto, así que se creó un cóctel con frutas y mucha ginebra, y rosa!!!,  para que se aceptara socialmente la bebida femenina. Fue un éxito.


También se conservan otros edificios antiguos utilizados como museos. Unas cuantas iglesias, bastantes, de hecho sorprende el número.  Y por supuesto el Padang donde estaba el campo de cricket y el club inglés. Para mi el más bonito que he visto. Pero ahora esta ocupado por las gradas de la gran celebración de ayer.

Por esta zona hay otros edificios interesantes, incluido el ayuntamiento, la corte, el teatro de ópera,  los edificios que albergan el museo de arte asiático al que está vez no vamos a entrar por falta de tiempo (pero merece la pena), el lugar donde desembarco Raffles la primera vez, etc. Raffles es el militar inglés que convirtió la isla en un centro de comercio. Está en todos los lugares y para los locales es una figura que se admira, no la típica figura de conquistador.

Por aquí entra el río Singapur,  por donde se subían todas las mercancías a la ciudad. Este río sigue siendo hoy  centro de actividad.  Para mi es el mejor sitio para ver el contraste entre la actividad y tamaño comercial de la antigua Chinatown y la moderna City financiera,  casi que cuesta ver las pequeñas shophouses al borde del río.


Hoy termina en  Marina Bay una zona muy muy distinta y espectacular. Pasamos la tarde recorriendo su perímetro.  Son 3.5km. Está el hotel Fullerton , un hotel clásico que ha ido quedándose con toda esta zona de la bahía,  y hay un montón de nuevos edificios Fullerton, hoteles y restaurantes.

Justo aquí esta el Merlión,  el animal de leyenda con cabeza de león y cuerpo de pez que es el símbolo de Singapur.  Enfrente el Marina Bay Sands,  el edificio increíble de tres torres con el boomerang encima que tiene una piscina y terraza espectaculares.  A su lado el nuevo museo de ciencia con forma de flor de loto. Todo alrededor edificios estupendos, ya ninguno rectangular.  Todos con formas irregulares. Cada vez que vengo aquí hay nuevos, muchos.


Dando la vuelta a la bahía se pasa por el teatro de la ópera con tejado en forma de durián. Se cruza por el puente de hierro retorcido. A la izquierda queda la gran noria de la ciudad. Enfrente el Marina Bay Sands y el museo de  ciencias. A sus pies un centro comercial inmenso, solo con tiendas caras, las que anuncia Beckham.  Un aire acondicionado terriblemente alto, y el casino ... al que esta vez no iré. 


Nos retiramos pronto, hemos quedado a cenar con un colega estupendo, Raymond. Nos recoge con su mujer en el hotel y cenamos muy cerca. Seafood.  Todo genial. Es estupendo salir a cenar  con locales, siempre comes bien y aprendes mucho más.  De postre Raymond nos lleva a probar durián,  pero del bueno. Por lo visto hay muchas clases, el mejor tiene que tener una forma de estrella en la base. Finalmente lo pruebo. Se dice que lo odias o lo amas, como el Marmite.  Debo de ser una excepción,  me como un par de pedazos, esta muy fuerte, pero no me vuelve loco en absoluto. Por la noche su sabor viene a mi garganta de vez en cuando. Ha sido una noche genial.



A la mañana siguiente paseo por Chinatown.  Ya no sorprende,  pero cuando se viene a Singapur por primera vez le da un aire de ciudad con tradición e historia.  También tiene mezquitas y templos hindúes y  budistas unos al lado de los otros. El del diente de Buda es bastante espectacular y distinto. Tiene 4 plantas y un  montón de figuras coloridas en su interior. Hoy hay ceremonia.


Nos vamos en metro a Orchard Road.  El metro en Singapur funciona muy bien, el domingo era gratis, era una locura de gente. Orchard es la zona mas cara de la ciudad, así que venimos solo de paso ya que por suerte no se puede meter más en la mochila. Esta lleno de tiendas de marcas, según se baja la calle baja la categoría,  ya se puede ver Zara y H&M.


Cruzamos Fort Canning,  el fuerte de la ciudad pero también una pequeña colina de selva tropical en el centro de la ciudad. Llegamos hasta el río de nuevo otro Quay convertido en zona comercial y volvemos al centro financiero. Allí,  rodeado de torres descomunales han dejado en el centro el antiguo mercado, de hierro forjado,  con  una opciones para comer y un ambiente más genuino.

Volvemos a Marina Bay, a echar la siesta en las hamacas que hay al lado de la Marina. Por la tarde nos cruzamos el hotel, que sigue impresionando según te acercas o cambias de perspectiva y nos dirigimos a la zona de los jardines. 

Han ganado mas tierra al mar y han construido encima unos jardines también espectaculares. Están rodeados por el mar y por el pantano que han creado,  han cerrado la bahía con una gran presa, es la zona del reservoir. En los jardines lo que mas llaman la atención  son los grandes árboles de metal y plantas, sobre ellos han puesto placas solares y producen la energía para todo el recinto. Es un paisaje de ciencia ficción.  


También han construido un par de invernaderos, en plan  Estufa fría y Caliente de Lisboa, pero del siglo XIX al XIX.  Fuera tienen unos árboles petrificados que se han traído de China. Espectaculares,  nunca los había visto tan bien  formados, parecen pulidos a mano.

Nos damos un paseo por lo que ellos llaman el jardín del sol, un jardín de cactus gigantescos,casi todos de América. Volvemos por el embalse y luego la bahía.  La bahía se sigue viendo espectacular. La parte tradicional de la ciudad cada vez vengo me gusta o me sorprende menos, la  moderna me sigue sorprendiendo.



Hemos venido pocos días porque ya lo conozco, porque es posible que volvamos más tarde, porque queremos llegar entre semana a las islas, y nos hemos pegado una buena paliza a andar después del relax de Malaca. Nos quedan cosas por re visitar,  entre ellas Little India, el único lugar donde he visto la celebración del Thaipusam. A ver si la siguiente sí es en India


viernes, 7 de agosto de 2015

Malaca (2)

Al final se nos fue un poco de las manos y nos quedamos 10 días en Malaca.  La verdad es que se estaba estupendamente allí,  sólo el fin de semana la avalancha de turistas singapurienses estropeaba la sensación de tranquilidad. Les encanta la comida local así que se desplazan el fin de semana y hacen colas tremendas para probar alguno de sus platillos favoritos como el arroz con pollo o los pinchos fritos (satay).

Inicialmente nos quedamos un poco más porque nos gustó el lugar y para descansar. Luego nos quedamos un poco más para investigar el tema del buceo en algún  sitio un poco complicado como Sipadan. Finalmente nos quedamos un poco más porque con toda la actividad en Singapur celebrando la independencia durante el fin de semana se hacía complicado encontrar lugar en la ciudad.

No hemos hecho grandes cosas estos cinco días,  mas paseos por la ciudad  y sobre todo disfrutar de sus tiendas, entre las calles pérdidas con sus vendedores octogenarios y su tradicional shophouse,  con todo apilado dentro y el dueño arrinconado en el pasillo o en una mesa como de contable antiguo.


Además de las farmacias y tiendas para los templos hemos descubiertos tiendas de animales (mascotas o para comer?), licorerías antiguas con su barra de madera y sus botellas descoloridas, tiendas de especias, de todo tipo de cacharros, especializadas en básculas,  ferreterías,  etc.... y tiendas de todo un poco incluidos comestibles. Mis favoritas son las peluquerías.  Parecen sacadas de otra época,  y sus clientes también.



También hemos aprovechado para visitar el ayuntamiento, el Stadhuys.  Está muy bien conservado y merece una visita, dentro han montado 4 pequeños museos, con poco que ver y mucho que leer... demasiado. La parte de las distintas invasiones es la mas curiosa, como siempre parece un poco exagerado el heroísmo local de defensa, pero sobre todo contra los portugueses, nada contra holandeses o ingleses.

Hemos visitado algún  otro pequeño museo como el de arquitectura,  con muy poco que ver, básicamente maquetas, aunque las construcciones son caseras son lo que  mas explica, todo en madera, unida sin clavos.

Anduvimos el río completo, en la ciudad. Además de los murales el paseo es agradable, en una de las curvas hay un barrio tradicional entre edificios muy grandes,  con todas sus casas de madera levantadas del suelo por pilares. Casi todas ahora son homestays,  una es un museo. En el río se ven lagartos monitor, algunos gigantes. También por esta zona descubrimos una iglesia portuguesa cristiana, no quedan muchas. Es de 1710. Parece ser que todas las iglesias en Malasia son las más antiguas en algo.



En uno de estos paseos por ninguna parte nos encontramos un gatito que alguien ha tirado por la ventana de un coche, el pobre hombre se está muriendo. Como tenemos tiempo nos da por salvar al gato, algo que al final nos lleva casi todo el día.  Lo metemos en la bolsa en la que se han intentado deshacer de él y casi nos recorremos la ciudad entera. Después de buscar en internet y preguntar a todo el mundo nos queda la opción  final de llevarlo a un veterinario. Allí tenemos suerte y el veterinario se lo queda para llevarlo a la protectora de animales. A ver si sobrevive.

Gracias al gato encontré las famosas peluquerías.  Cada vez que un local me entendía un poco y les decía que tenia un gato, me mandaban al peluquero, hasta que me llevaron al de la foto. La verdad es que los malayos son un poco tímidos pero muy agradables y siempre intentan ayudar. A veces un poco lost in translation. Tienen un programa de inglés para mejorar, muy gracioso, Oh My Goat!! 

Visitamos el cementerio chino antiguo,  Bukit China, en una colina muy cerca de la ciudad antigua. No parece un cementerio, estas tumbas parecen bodegas de Navarra,  enterradas en el suelo. Nos damos un paseo. Parece ser que hay mucha presión para que se construya en la colina, un templo centenario dueño de la zona se resiste a las presiones.... de momento.


En la misma zona se puede ver el Pozo del Rey, un pozo hecho para la reina china de un sultán malayo.  Fue envenenado múltiples veces por eso se construyó una muralla y un cuerpo de guardia para protegerlo. Tiene la típica leyenda de que el que beba de él volverá a Malaca, con tanto veneno a lo mejor no se consigue ir.

Nos vuelve a pillar el mercado de fin de semana que aprovechamos para comer seafood. Allí nos encontramos a Simón, el alemán gigante con el que coincidimos en Georgetown. Terminamos en una guesthouse tomando cervezas con un grupo  bastante internacional, incluido un mejicano que le ha atropellado un coche y se ha tenido que quedar aquí unas semanas con el pie roto. Después de hablar con él quedan pocas ganas de ir a México. ... seguiremos por Asia.



domingo, 2 de agosto de 2015

Malaca (1)

Nos hemos venido a Malaca desde Kuala Lumpur en bus, se toma en TBS, la estación Sur. Como en Bangkok los buses se separan en la estaciones dependiendo de la dirección final del trayecto. TBS es quizás la mejor estación de autobús que he visto nunca, muy bien organizada, como un aeropuerto pero ágil y funcionando bien. En menos de dos horas hemos llegado, también a la estación central para tomar un bus local al centro antiguo de verdad.

Y de nuevo buscando hotel, y de nuevo en Chinatown, y de nuevo una ciudad Patrimonio de la Humanidad.  Nos quedamos en River One dos días,  y en River View otros tres días (One View!!!). Los dos están bien, justo lo que buscaba, una casa al lado del río Malaca, decoradas con grafittis de culturas locales, cuidada y con zonas comunes para que te puedas sentir un poco en casa, descansando, leyendo, preparando el viaje. ... De hecho sigo escribiendo desde aquí ... nos iremos a alguna zona a bucear y siendo agosto todo es más complicado.



El centro histórico de Malaca es pequeño y muy fácil de ver. La ciudad me encanta, realmente tiene la parte china histórica más real que he visto nunca (fuera de Pingyao en China) con todavía muchas tiendas locales y muy bien conservada, muy genuina.  Eso sí los dueños de las tiendas son ya muy mayores y empiezan a proliferar las tiendas turísticas de imanes y souvenirs terribles, pero todavía pocas.


Como todas este tipo de lugares se disfrutan más de noche que de día,  cuando los grupos se han ido y la ciudad queda vacía,  como las ciudades medievales en Europa. Hemos venido entre semana para evitar que hubiera mucha gente y ha funcionado, se ha estado muy tranquilo.

Malaca era uno de esos sitios a los que quería venir hace mucho tiempo, por su historia por como suena su nombre. Malaca creció como centro comercial durante siglos como un punto estratégico para mover las mercancías entre continentes y entre monzones,  de este a oeste y de oeste a este, parando aquí hasta que el monzón permitía volver a casa con nuevas mercancías. A principios del siglo XVI lo conquistan los portugueses, los sultanes locales huyen hacia el sur y fundan Johor.  Más tarde son los holandeses los que expulsan a los portugueses ayudados por los nuevos sultanes de Johor.  Finalmente en el tratado de los estrechos pasa a posesión Inglesa, mientras los holandeses se quedan con Indonesia. La influencia la va perdiendo por el traslado de actividad a Singapur,  también inglesa.


Con esta historia el centro siempre ha sido el comercio. El río Malaca todavia atraviesa la ciudad, ahora estrecho pero con un paseo muy recomendable, tranquilo, que  bordea todas las antiguas casas que ahora albergan residencias privadas o guesthouses, con las casas decoradas con tradiciones y culturas locales ... de los pocos paseos peatonales que se encuentran en el sudeste asiático. Por este río se subían las mercancías en pequeñas barcas y juncos que descargaban en el estrecho los grandes barcos.


La fortaleza construida por los portugueses,  A Famosa, estaba a la entrada del río y encerraba en sus murallas los edificios principales.  La fortaleza se destruyó por completo, por ingleses u holandeses , según quien escriba el libro, y sólo se conserva la puerta, la de Santiago, en piedra de laterita. 


Detrás está la pequeña colina donde se encontraba la iglesia original portuguesa, también de laterita y ya en ruinas, San Pablo. Desde aquí se ve el estrecho de Malaca,  tenía muchas ganas de verlo, no tiene nada de especial pero me llama desde mis clases de historia y geografía en el colegio. Más cerca del mar la casas tienen clara influencia holandesa, como Curasao, pero con menos encanto. 


A esta iglesia vino San Francisco Javier durante sus viajes a Asia, el misionero original, uno de los santos verdaderamente geniales. Tiene una gran historia,  y se puede visitar su castillo en Javier en Navarra,  muy recomendable. En Malaca fue enterrado durante 9 meses antes de ser llevado a Goa, su cuerpo incorrupto sufrió los distintos intentos de mutilaciones tan de la época, como el pobre San Isidro. La iglesia se usó como arsenal por los ingleses,  que construyeron un faro justo delante.... protestantes.



En la plaza central se encuentra el ayuntamiento holandés - se supone su edificio más antiguo en Asia- el Stadhuys.  La iglesia nueva construida también por los holandeses en 1730 que hizo que se abandonara San Pablo. La fuente dedicada a la reina Victoria. Y el puente que  cruza el río para ir a Chinatown. Aquí es donde parece que se concentra todo el mundo.


También aquí tienen la parada los rickshaws locales.... difíciles de describir. De todo menos discretos, pero dan colorido, música y una manera digna y sana de vivir.  Por la noche son peores, a la música se le une la iluminación. 


Alrededor de la colina todo son museos, de todo lo que uno se pueda imaginar, pero no me ha atraído ninguno en concreto. Lo mejor es que sirve para proteger y cuidar los edificios más antiguos y emblemáticos. Quizá destaca el museo marítimo porque tiene una réplica casi casi a tamaño real de uno de los barcos originales portugueses que se ve bien desde fuera. También las tiendas se acoplan a los edificios históricos,  todavía con cierto gusto.


Sí hemos entrado a visitar la replica del palacio del Sultán de Malaca, el sultán que dominaba la zona antes de la llegada de los portugueses. Es la construcción tradicional local en  madera, que no usa clavos.  Son estructuras alargadas, esta de tres plantas y con siete salientes. Además del tesoro y las habitaciones de sultán servía como hall de recepciones. Aquí se explica la leyenda de la fundación de la ciudad, en la que un pequeño ciervo vence  a los perros de caza del Sultán.  Malaca viene del nombre del árbol en el que el sultán descansaba mientras presenciaba la escena.


Lo mejor es pasear por esta Chinatown tan local, realmente es una zona pequeña con tres calles principales. La calle de la Armonía con templos y mezquitas de todas las religiones, la calle Heeren con grandes residencias de los  comerciantes del estrecho, y el paseo Jonker que se ha convertido en la más comercial.

La mezquita de Kampung Kling es distinta de las demás,  es tan antigua que se hizo en una época en que las cúpulas no estaban de moda y tiene un techo verde con la estructura de los templos de Java o Bali. También tiene un minarete como una torre mora, diferente de los tradicionales. 


El templo chino más antiguo de Malasia, 1647, se llama Cheng Hood Sen. Es tranquilo y visual, el primero en el que veo ceremonias tradicionales con los monjes chinos. Es pura madera, y mas elegante que la media. Los dragones, las figuras, el humo, la música. ... Enfrente tiene un teatro de la ópera chino.



Del resto, en general, es el conjunto, las casas como templos,  los templos como casas, los talleres tradicionales, las mansiones, las farmacias centenarias con su medicina local,  las galerías de arte, los anticuarios, los escribas que todavía preparan las dedicatorias para los difuntos.... difícil de destacar y fácil de disfrutar.




Nos hemos cogido unas bicis, malas malas, y nos hemos acercado a Pulau Malaca, o sea a la isla de Malaca. Esta muy cerca, se llega en 20 minutos pero te permite ver la ciudad moderna, mucho menos paseable y donde se montan unos centro comerciales en otros. En la propia isla están proyectando un complejo terrible, todo cristal y hormigón,  muy de influencia Dubai.... 

La isla es muy pequeña y esta medio abandonada, con construcciones en las que no se ve mucho movimiento. Me he acercado porque quería ver la mezquita del Estrecho, que esta sobre el mar, y acercarme al propio estrecho de Malaca. Es viernes y los locales nos invitan a pasar a visitar, aquí el traje de visita es azul y hay una novia preparando una boda. Es muy tranquilo. No se ve Sumatra desde el otro lado como yo esperaba, pero la mezquita parece que flota en el estrecho.



Por la noche del fin de semana también se anima por los turistas, para los que se monta un mercadillo en la calle Jonker,  pero también por todos los locales. El karaoke aquí es también una gran diversión,  tienen hasta un escenario en la confluencia de las calles principales donde los vecinos se animan a cantar, y no  lo hacen mal. En las asociaciones templos de vecinos chinas las señoras se dedican a hacer aerobic y baile nocturno en jornadas de puertas abiertas. También ha habido representación en el teatro de la ópera china, muy visual, pero difícil de seguir



Y estamos comiendo bien, encontrando nuevas cervezas, incluida The 3 Amigos de Vietnam o las holandesas del Carrefour.  Muy cerca del centro, en cuanto se andan unos cientos de  metros, los restaurantes locales chinos y malayos son agradables, mas genuinos,  muy atentos,  y tres veces más baratos que los que están en la zona turística central. El fin de semana también se activa un mercado nocturno bastante local que se llena completamente. También se pueden probar pinchos en el mercadillo, de nuevo por el método del ensayo y error. Los dumplings mejor que estén fritos,  saben más y mejor, por lo menos a mi. El seafood sabroso pero muy picante.

Aquí hay un postre especial y local que se llama cendol.  No me he atrevido, es una especie de granizado de hielo en el que se mezclan leches de coco, gelatinas y siropes. ... no parece muy apetecible. Las galletas con piña están más ricas, aunque lo que mas me gustan son los pasteles de huevo, como los de Belem,  me imagino que influencia portuguesa.



Los chicos de los colegios, como en Indonesia te andan grabando y entrevistado para sus ejercicios de ingles, muy alegres. No se si aprenderán mucho inglés conmigo ... 


miércoles, 29 de julio de 2015

Putrajaya

Ya que estábamos en Kuala Lumpur  también nos hemos acercado a Putrajaya. La verdad es que la localización en Chinatown es estupenda para moverse, se pueden coger todos los transportes en menos de 5 minutos. A Putrajaya vamos en bus que es más barato que en tren, también menos de 1 euro, hasta Putrajaya Central, y desde allí otro bus local que cuesta casi nada. Está a unos 30 km,  pero aquí las carreteras son estupendas, todas autovías.

Putrajaya es la Brasilia de Malasia,  una  ciudad descomunal creada de la nada en antiguas plantaciones de caucho, en teoría para crear el centro administrativo perfecto, la ciudad ideal.  No lo se si lo han conseguido, porque no sé el precio, pero la ciudad también merece una visita si se está por aquí para ver el experimento y disfrutar de los edificios


Podría ser una ciudad nueva de cualquier lugar del mundo, excepto por la proliferación de grandes cúpulas mogoles y mezquitas descomunales. Con grandes avenidas, en el centro de un lago artificial,  con más verde que edificios y con nadie andando por la calle,  somos los únicos que andamos en la ciudad. Sólo vienen autobuses organizados a ver las mezquitas.

Nos bajamos del bus en la  mezquita Putra.  Tiene unas grandes cúpulas rojas y conseguimos verla justo antes de la oración. Después de ponernos el traje de rosacruz conspirador visitamos el patio y una mujer muy agradable, Rohana, nos enseña el interior, nos explica detalles del islam, nos da contactos para seguir nuestro viaje.... y un Corán. De nuevo una visión más relajada, colorida y agradable de la que se ve normalmente en televisión. 


El interior tiene influencias iraníes,  turcas y egipcias. El interior de la cúpula es impresionante. Tiene espacio para 15.000 personas, con separación de hombres y mujeres. Ya está llegando la gente a rezar así que nos vamos a ver el palacio del primer ministro por fuera, descomunal y lleno de cúpulas verdes  y a comer al lado del lago.



Nos paseamos toda la calle principal, unos 4 km, y no nos cruzamos con nadie a pie. Ademas de alguna mezquita aun más grande hay algún edifico curioso, y una zona como si fuera Nuevos Ministerios pero en moderno y oriental, también normalmente con cúpulas.


En el lago hay al menos nueve puentes, alguno de estilo Calatrava. Los puentes en los extremos que se unen como a nuevas islas son mas robustos, entre modernos y clásicos. También aquí esta la rotonda más grande del mundo. Esta sólo la he visto en Google Earth. 


En el autobús a Malaca me he terminado Anatomía de un instante, de Cercas. Me gusta la historia, pero me parece que a veces repite demasiado los datos y la dirección,  como si no confiará en el que el lector le está siguiendo o se está leyendo el libro solo a ratos. Coincido en que la historia reciente,  la que hemos vivido a veces personalmente, son mas nuestros recuerdos, reales o no,  que la historia que realmente paso. Del 23 de febrero del 81 recuerdo a mi madre preguntándole angustiada a mi padre en el garaje si volvíamos a la guerra, que los tanques ya estaban en la calle en Valencia.



martes, 28 de julio de 2015

Batu Caves

Nos acercamos a las Batu Caves, que no es la Baticueva sino unas cuevas cercas de río Batu. Están a 12km de Kuala Lumpur, muy fácil de llegar en tren desde KL Central.  El tren sale cada media hora y cuesta menos de un euro. Las cuevas son un sitio interesante de visitar,  son unas cuevas kársticas que los hindúes han convertido en templos, con el colorido que ello supone.

Nada más bajarse del tren hay una primera cueva que se puede visitar. Antes hay un templo pequeño con una figura gigantesca verde del dios rey mono, se abre el pecho como si del corazón se sacase al hombre. La verdad es que me cuesta seguir la mitología y dioses indios, son incontables.... pero como en esta zona de Asia la cultura hindú tuvo una gran influencia se va reconociendo a las figuras principales.


En esta cueva cobran por entrar pero solo 5 ringitt. Fuera de la  cueva te dan la bienvenida una diligencia de caballos de bronce y otra gran figura de un dios azul. Ya dentro está representado el poema épico indio más famoso, el Ramayama, con el rey mono ayudando a Rama a encontrar a Sita raptada por el rey de Sri Lanka. La cueva es bonita, esta bien iluminada y las figuras resaltan por sus colores.


Pero resultan como figuras salidas de un comic. Con sus múltiples caras, los ejércitos de hombres mono y la aventura de Gulliver indio en el país de los enanos. Los indios se representan muy poco idealizados, bastante realistas, con grandes barrigas. También dentro en la parte superior hay un templo dedicado  a la linga.... es una estalagmita grande


El templo, como todos los populares aquí,  tiene  mucha actividad comercial,  pero los hindúes les dan un colorido especial. Debe haber alguna celebración especial - que no es el Thaipusam- porque hay bastantes con la cabeza rapada y teñida con una sustancia amarilla. Hay muchas familias.






















La cueva principal está en la montaña mayor, hay unas escaleras muy empinadas con 272 escalones y en la base una figura descomunal montando guardia, es Murugan, el dios de la guerra hindú y a quien están dedicadas las cuevas. Por las escaleras además del  colorido esta la amenaza habitual de los macacos, intentando robar todo lo que pueden.


Arriba del todo hay pequeños templos dentro de la cueva, es como si la montaña estuviera totalmente hueca, la luz y la lluvia se cuela por la parte superior mientras ellos atienden a sus ceremonias, como una catedral al aire libre.



Después de disfrutar de las cuevas y sobre todo de la gente, nos volvemos en tren. Antes disfrutamos un poco del diseño local de henna en las manos. Sigue siendo tradicional pero aquí triunfa con los turistas... no creo que esta sea henna, es demasiado negra.



lunes, 27 de julio de 2015

Kuala Lumpur


Kuala Lumpur me ha gustado mucho más de lo que me esperaba, quizás por que me esperaba poco, las expectativas siempre son importantes. Me esperaba una ciudad más caótica y menos agradable, y la verdad es que tiene zonas agradables, se puede andar, tiene mas historia de la que conocía, algún museo interesante y las Petronas son impresionantes, sobre todo de noche.


Para llegar aquí desde Cameron Highlands nos vinimos en un bus, está cerca pero se tira las dos primeras horas saliendo de la selva, un paisaje genial pero lleno de curvas por el que no se pueden cruzar dos buses. Al llegar a la llanura todo cambia, de nuevo todo autopista, pero también destrozo de la selva y ya sólo se ve palma para el aceite hasta donde llega la vista. 

Nos alojamos en Chinatown, empieza ya a ser una tradición en Malasia,  en el Rainforest Hotel,  esta muy bien, justo en la calle Sepaling pero fuera de la zona del mercadeo. ... y que mercadeo, hay de todo pirata y casi no se puede andar por la calle. Chinatown conserva sus pequeñas casas chinas rodeadas cada vez por más grandes edificios , están haciendo uno de mas de 600 metros que será el más alto de la ciudad.

Lo primero que me gusta es la zona de la plaza Merdeka,  significa libertad, y es donde se declaró la independencia. Es el antiguo campo de cricket y club inglés,  lo han respetado y también gran parte de los edificios coloniales. Es un curioso contraste con los rascacielos de la ciudad nueva, incluida las Petronas. 


El edificio que más llama la atención es el del Sultan Abdul Saman que era la sede del gobierno colonial. También está el teatro, el museo textil y el edificio de la imprenta oficial que ahora es la oficina de turismo central con el gran logo rojo de I love KL. Todos los edificios están hechos en el estilo mogol traído de la India con sus cúpulas características. Todos coloniales. En el centro de la plaza la bandera gigantesca de Malasia.


Alrededor de la plaza todavía se conserva el club inglés y la iglesia de Santa Maria, la más antigua en ladrillo de la zona. Son edificios sacados de otro tiempo y de otro país y adosados a este paisaje, curiosamente el paisaje ha cambiado para convertirse en una urbe llena de rascacielos y los edificios sigue pareciendo fuera de contexto.


En la confluencia de los ríos esta la mezquita más importante Masjid Jamek,  aquí en teoria se fundó la ciudad. La fundaron prospectores chinos de estaño, eran 85 y a los doce meses ya habían muerto 70 de malaria. Kuala Lumpur significa estuario o cruce embarrado, en teoría el de estos ríos.... hoy les queda poco volumen de agua aunque ahora no es época de lluvia. Para entrar en la mezquita te cubren, en plan capas con capucha, los visitantes parecen una secta de rosacruces.  La mezquita es de piedra blanca y muy estilizada, no se aprecia bien por las obras. Un guía voluntario muy agradable explica el islam y muestra su cara más amable .... es una constante en el país,  sobre todo de cara a los viajeros que no se identifique al islam con la violencia. El viernes es el día sagrado y de obligada visita a la mezquita, es el mejor día para ver el colorido fuera, de ropas, gentes y comidas. Pero ese día no se puede visitar.




Nos pegamos una buena pateada por los jardines, es el antiguo jardín botánico de la ciudad. Tiene museos, jardines de orquídeas e hibiscus,  el aviario mas grande del mundo, un planetario, etc.... Nosotros nos dedicamos a andar y terminamos en el monumento a los caídos, de clara inspiración americana, es muy parecido a Iwojima. 


Está dedicado a los caídos de las guerras mundiales y lo que aquí se llamó la Emergencia después de la Segunda Guerra Mundial,  un eufemismo inglés para no declarar la guerra civil con los comunistas y conseguir que las compañías de seguros siguieran pagando, sobre todo a las plantaciones de caucho y las minas de estaño,  las dos grandes producciones británicas de Malasia. Es una historia que desconocía por completo y muy interesante,  tanto para la integración de las razas como para la preparación de la independencia.

Antes paramos en el Museo de Historia de Malasia, muy recomendable,  fácil de ver, bien organizado e interesante. Aunque siempre me parece que estos museos aquí no cuentan algunas cosas .... Este país se independizó hace poco más de 50 años y algunos temas puede que no ayuden a mantener la unidad nacional. No se ve tensión relevante entre los grupos étnicos en el día a día,  aunque si se leen incidentes aislados en los periódicos y en las opiniones de algunas personas, que me parecen puntuales. Los ingleses ampliaron la población local con indios y chinos para trabajar el caucho y el estaño y a la vez reducir las tensiones independentistas,  por ello los malayos a veces se sintieron excluidos de su propio país.  Tras la independencia se dio privilegios que todavía se mantienen a los malayos, frente a indios pero sobre todo chinos, ... por ello los chinos tienen a pensar que los malayos se han acomodado a esos beneficios. Singapur con su mayoría china se separó de Malasia principalmente por esto en 1965, dos años después de la independencia original. Sobre esto nada he visto o leído en los museos. Pero me parece Increíblemente bien gestionado el equilibrio hasta el momento, pese a las tensiones.



Justo enfrente de los jardines se encuentra la estación central de tren  de KL, también hecha por los ingleses , también en estilo mogol. Muy bonita, un tal majal para los trenes. En teoría puede aguantar más de medio metro de nieve.... en Malasia. 

Enfrente hay otro edificio del mismo estilo, pero gris,  que son las oficinas de la Renfe local, el KTM.  Por cierto, el transporte público también es cómodo y barato, un poco lío al principio porque hay tren, metro y monorail - tambien bus- pero a la hora de subirse da igual y enseguida se le  coge el truco. El monorail es el que más mola porque se ve la ciudad desde la altura. Los hemos probado todos. 


Chinatown,  ademas de la calle del pirateo, comida y hoteles,  es el centro antiguo de la ciudad. Se ven casas curiosas, tiendas antiguas, algún templo indio relevante con sus figuras y dioses en technicolor y sus puestos de venta de flores y donativos, algún templo chino más - he visto cientos ya- .... pero aquí hay uno que me ha parecido que tenia una atmósfera especial,  se llama Sze Ya, es muy antiguo, y quizá es por la luz y el incienso pero me ha gustado.


También en esta zona está el mercado central, es el antiguo mercado reconvertido a mercado turístico pero manteniendo el edificio original, art deco. Es curioso la cantidad de arquitectura de este estilo que queda en la ciudad, pero claro tiene sentido por el desarrollo en los años 30. Hasta la tradicional torre del reloj inglesa es aquí art deco.


También nos acercamos a little india, realmente little,  una calle, realmente India... pero limpia. Se llama Brickfields,   un incendio y una inundación destrozo las casas de madera así que se reconstruyó en ladrillo, de ahí el nombre. El olor, el color,  la comida, las flores, la música. ...


Íbamos en busca de un templo que por lo visto tenia buenas vistas, pero se me ha acabado el mapa y no lo he encontrado. Me ha gustado pasear la ciudad, es más fácil de lo que parece pero de vez en cuando apareces en  medio de una autovía que tienes que cruzar o atravesar una estación de tren.... si no das con el paso elevado o con el atajo estas perdido. A veces parece que de tanto construir se han olvidado que hay gente que anda, y han hecho la acera después,  pero también elevada!!


A las Petronas no fui directamente, como que me las quería reservar para el final, pero brillan y se ven de vez en cuando, y parece que te atraen!!! ... fueron el edificio mas alto del mundo  al final del milenio, justo para hacer alguna película (mala) Ahora la Torre de Dubai es casi el doble de alta... pero para ponerlo en perspectiva las Petronas son todavía 3 Torres Picasso, unos 450 metros más o menos.


De día son espectaculares pero de noche iluminadas atraen la mirada y te quedas atontado mirando hacia arriba. Además del famoso puente llama la atención la construcción en metal y la forma lobulado tan características,  inspirada en la estrella de ocho puntas árabe con semicírculo en cada ángulo.  Parecen edificios de Gotham. 


También entramos al centro comercial. No me gustan los centros comerciales. Este no es una excepción.  Todo el mundo recomienda entrar .... yo no. También nos acercamos al de Berjaya.  Es descomunal, por fuera y por dentro. Hasta una montaña rusa tiene. Lo único que me gusta aquí de los centros comerciales son los food courts que son estupendos y que en 1 hora viendo bajar gente por la escalera mecánica no paras de ver la diversidad étnica y cultural de este país. 


Me he acercado a ver el Museo del islam, me ha gustado bastante,  pero hay que centrarse en alguna cosa y darse el placer de leer. Realmente no es un museo del islam, si no de artes aplicadas en el mundo musulmán (India, Turquía Malasia, etc). Las maquetas de las mezquitas son muy interesantes, y me recuerdan las que me quedan pendientes en Siria, Irán y Arabia Saudí,.... y las que más me han gustado en Uzbekistán,  Egipto y por supuesto España. De las artes aplicadas me llaman la atención la caligrafía, como siempre, pero sobre todo el hecho de que tengan libros ilustrados como los miniados cristianos. En la planta superior las armas, incluidas las camisas protectoras de las que había leído pero nunca había visto una. El edificio en si tiene unas cúpulas muy bonitas en cada sala.

Alimenticiamente nos hemos dado un poco a la regeneración de flora intestinal con dieta occidental mala, es decir, un poco de hamburguesas, pizzas y pastas para volver a los sabores conocidos.... aunque obviamente hemos tenido nuestras dosis de noodles y demás.  El sizzling tiene una pinta estupenda, se hace en unas planchas de hierro y luego se le echa un caldo de carne,... por desgracia no siempre el sabor acompaña. El mejor sigue siendo el de Georgetown. Las calles están llenas de puesto callejeros muy vivos y variados, como en el resto de Asia se vive y come fuera de casa.



Finalmente,  para los cazadores de rayos, esta es la capital con mas tormentas eléctricas anuales, he leído que 200 al año.... se queda corto en mi experiencia.  Todos los días en casi una semana hemos tenido una tormenta, y bien iluminada.