jueves, 21 de enero de 2016

Macao

Al revés que Hong Kong Macao me ha gustado mucho más de lo que esperaba, aquí combinación de expectativas bajas, que ha salido el sol, y que realmente están muy bien repartidos y cuidados los 25 edificios declarados patrimonio de la Humanidad - la UNESCO vuelve a ser referencia en esto. Sobre todo porque es como encontrarse con un pedacito de lo mejor de Portugal con toque asiático.  Único. Y además tiene una parte moderna, y arquitectónicamente curiosa con el gran tinglado de los casinos que complementa el día muy bien.


Desde Hong Kong venimos en Jet Ferry, salimos desde el lado peninsular. Por unos 45 euros vas y vuelves en el día con la vuelta abierta hasta las 22.30, hay ferries más tarde si se te da muy bien el casino, hasta las tres de la mañana. El viaje es de una hora, muy cómodo y completamente abarrotado. Parecen todos chinos. Nada más llegar en el puerto ya están los autobuses gratuitos de los casinos para llevarte a cada uno, sin perder tiempo. Nosotros cogemos uno al centro histórico, de pagar, pero poco, ni medio euro.

Hay cruce de aduana, aunque Hong Kong y Macao son chinas, no te sellan el pasaporte pero te dan un visado de tres meses. La moneda en Macao es la pataca pero no hace falta, en todos los sitios te cobran en dólares de Hong Kong que tienen el mismo valor, y en los casinos las patacas ni se pueden usar.

La verdad es que la historia de la colonia es muy curiosa, fue cedida por China hacia el siglo XVII y sólo devuelta tras muchas negociaciones en 1999, también con un acuerdo para que no cambiara la ley y normas locales, incluso se mantiene el portugués como idioma oficial con el chino, es una de las cosas que le da un ambiente más colonial a la ciudad, ver todos los carteles bilingües, muy fáciles para los españoles,  imposibles en chino.


Nos pegamos todo el día andando. Aunque la zona histórica no tiene ni la riqueza  ni la continuidad de los casos históricos europeos o incluso las ciudades coloniales en Sudamérica si que hay como tres o cuatro zonas con especial encanto porque se concentran varios edificios o porque se ve el contraste portugués con un templo chino.

La plaza mayor es la del Senado que conserva edificios neoclásicos,  la casa de la misericordia para huérfanos sobre todo de náufragos,  y por estar tan cerca del año nuevo chino, lleno de muñecos feísimos, este año del mono.


Desde esta plaza se sube a la catedral, se pasa por alguna calle antigua con alguna casa china y da a la iglesia de los dominicos, de las más bonitas, amarilla brillante. Los chinos haciéndose selfie con palo delante de la Virgen o Santo Domingo lo hace muy kitsch, aunque dentro de los edificios se ve a muy pocos,  están todos comprando y comiendo. La cantidad de gente en estas calles un lunes de enero es difícil de creer, todo lleno de tiendas de comestibles y una marea china que avanza y te engulle quieras o no. Hay que terminar de ver Asia ya, esto se acaba en unos años, en cuanto construyan más aeropuertos.

Por esta zona comemos, también mezcla colonial y oriental. Los pasteles de carne de Taiwan al horno que es lo que mas me ha gustado hasta ahora de la comida china y los pasteles de huevo de Lisboa, que me encantan, aunque los originales Belem son imbatibles. 

Por aquí llegamos a la foto por excelencia de Macao, la fachada de la iglesia sobre la escalinata,  destruida múltiples veces por los incendios es lo único que queda,  la verdad es que es muy visual y sorprende aunque la hayas visto mil veces, más bonita desde lejos, pero con detalles curiosos desde cerca, sobre todo los demonios.


Al lado está la fortaleza más famosa, muy bien conservada, quedan otras tres en la ciudad. Muy portugués, como en Malaca. Tiene un paseo agradable y una vistas curiosas entre los cañones, casi todos apuntando al edificio de cristal de flor de loto. Me ha sorprendido el edificio. No es un loto como el templo de India sino una gran torre de cristal que le salen como hojas en la parte superior. Me ha parecido horrible la primera vez y con el paso del día me ha ido gustando más.  Diferente sin duda.


Aquí al lado de la fachada hay un templo chino minúsculo adosado a un pedazo de muralla portuguesa, hecha con piedra, paja y de todo. Uno de los momento contraste, aunque de muralla no queda más de diez metros el templo le da color y olor, incienso por todos los sitios. En esta zona también hay alguna calle curiosa.

Hay un parque de Camoes muy cerca como en Lisboa, era el jardín de una casa de un tipo adinerado, las dos pertenecen ahora a la ciudad. Justo enfrente en la plaza se ve a los locales jugando al ajedrez chino y sacando a sus pájaros con jaula a pasear. Las plazas me encantan,  las echo de menos en las ciudades asiáticas,  esos sitios para sentarse y disfrutar la vida.


Aquí he encontrado casi de casualidad el cementerio protestante, casi como un pedacito de la historia de la navegación,  las tumbas están muy bien  restauradas, es más un parque que un cementerio. Casi todos los muertos son marineros de paso por la colonia, las inscripciones detallan la enfermedad,  el barco,  el cargo..... me ha gustado.

Nos perdemos por las calles con construcciones más modernas pero trazado colonial, con más plazas, mercados locales con mucha vida y algún otro templo curioso, tradicional, colorido.


Y de aquí nos vamos en bus a la punta de la península a ver el templo que dio origen al nombre de la colonia, la bahía de Ma, que por cómo suena en chino los portugueses decidieron que la zona era Macau.


Este templo es distinto, muy antiguo, más de 500 años,  construido entre rocas, con pequeños templos aquí y allá. La cantidad de humo de incienso es increíble,  aquí se usan mucho las espirales de incienso y los palos como troncos de quemar. También se ve el dinero en cubos que van dejando los creyentes, todos quemando sus papelillos y encendiendo su incienso. El negocio deja pasta.


Desde aquí toda la calle hasta el centro, la plaza del senado, tiene sus cosillas originales, el castillo de los moros, las plazoletas sacadas de Lisboa pero con viejos chinos y las ermitas.

La casa del mandarín me sorprende, esta muy bien conservada.  Obviamente es la casa oriental de un escritor chino, con sus rasgos orientales pero no diferentes de las grandes casas romanas o toledanas en algunos de sus principios,  sobre todo los patios interiores.


La última zona es donde está la iglesia de San Lorenzo, Los agustinos, el teatro del siglo XIX que por dentro se conserva muy bien, alguna casa señorial convertida en biblioteca y más plazas, todo pintado en colores, verde y amarillo. Un buen rincón para terminar la visita histórica. Ya es de noche.



Y para despedirse una visita al Venetian, al Casino. No es lo mismo sin Angel pero es casi una obligación. Vamos en uno de los autobuses gratuitos y se disfruta del paseo con la ciudad moderna iluminada, los edificios y lagos, la torre de comunicaciones y unos puentes de tamaño descomunal que realmente asombran. Están construyendo uno que no se a donde va, creo que a la China continental, pero no se ve el fin.

Los casinos nuevos, el proyecto del mismo tipo que lo intento en Madrid, por desgracia sin éxito están en las islas de enfrente de la península.  El terreno entre las dos islas se ha rellenado con tierra y lo han unido todo, como tres islas en una. Y está amalgama esta unida por los grandes puentes. Los casinos en si son edificios descomunales, en el Sands, mas de 13.000 habitaciones.

El Venetian  es como Venecia pero de día por dentro. A veces hortera, siempre me lo parece al principio,  pero impresionante también. Los edificios son descomunales y la verdad es que están muy bien hechos. Ahora están haciendo la torre Eiffel para un casino nuevo. Son como unos diez casinos que ya hace muchos años que hacen más dinero que Las Vegas, hay 1500 millones de Chinos que sólo pueden jugar aquí.


Son Casinos pero son centros del ocio moderno, básicamente orientados al gasto sin control y al consumo, grandes centros comerciales,  tiendas, espectáculos de todo tipo, restaurantes y por supuesto casinos. Y lo importante,  no perdí,   gane lo suficiente para pagar el barco de vuelta. Sólo estuve como una hora, pero la ruleta con sólo chinos jugando ya no es tan divertida. Ya me pasó  la ultima vez en Madrid, no es sólo aqui. No sólo chinos, sino muchos, muchos chinos, sólo vi un occidental dentro!!



Finalmente conseguí terminar La vieja sirena de Sampedro,  una decepción,  estaba en mi lista de pendientes y no me ha conseguido enganchar y me he tenido que esforzar para terminarlo. Quizá he confundido al Sampedro filósofo que me encanta con el escritor, y su estilo no me ha gustado, una pena porque tiene un montón de elementos que me gustan, como la localización histórica,  justo en la época de la Palmira de Zenobia,  pero me ha parecido muy repetitivo en algunos mensajes y en la manera de los personajes de hablar consigo mismos constantemente.  El final si me ha gustado. Quizás porque era el final. Por como se asocia con el título. 


miércoles, 20 de enero de 2016

Hong Kong

Hacía mucho que quería venir a Hong Kong pero siempre me venía un poco a desmano, demasiado lejos de los viajes anteriores sin posibilidad de incluir una escala de unos días,  así que he organizado para pasar por aquí desde Taiwan antes de volver a Filipinas. 

Tenia muchas ganas de ver la bahía con el skyline y el Hong Kong de Bruce Lee pero he quedado un poco decepcionado, sobre todo por lo segundo, del Hong Kong de las películas -antiguas- ya no queda nada, y eso sí la bahía es espectacular, más de noche que de día, pero quizás por las expectativas o porque Shangai con su lado colonial y moderno,  o Chicago desde el Lago, o Nueva York en barco con sus torres gemelas me gustaron mas.


Hace frío aquí,  nunca lo hubiera imaginado, unos 12 o 14 grados, llueve mucho, está muy nublado y hay niebla, eso tampoco ayuda. Nos quedamos en un hotel muy céntrico en una habitación que está muy bien pero de casita de muñecas en un edificio que da un poco de miedo  por fuera, una de las múltiples casa colmena de la ciudad.

No tuve la oportunidad de venir cuando Ani estaba aquí trabajando, una pena -que me ha echado en cara-, pero me ha mandado algunas ideas de local que me han venido muy bien. Sobre todo alguna recomendación culinaria,  como el restaurante Michelin más barato del mundo, en el que se comen dumplings y comida china y en el que todo lo que pides está rico, té barra libre y menos de 10 euros por persona,  eso sí hay que ir a deshora, son 4, y están siempre atestados de gente local.

El primer día que no para de llover me meto en el museo de Historia, está muy bien, muy bien montado, fácil de seguir, no aburre, y es gratis. Tiene una parte curiosa con las cuatro razas chinas que habitan en Hong Kong, sus costumbres y como se han ido repartiendo el terreno, agricultores y pescadores. También tiene una zona muy bien montada con una reproducción de calles del Hong Kong colonial de antes de la guerra, han comprado tiendas antiguas y las han montado dentro, algunas muy curiosas: farmacia, venta de té, teterias,  alimentación,  sastrería y hasta una casa de empeños.


La zona que tenía ganas de ver en el museo es la de la guerra del opio, quizá la guerra por motivos más vergonzosos de la historia, como todas económica y movida por el comercio, pero básicamente para obligar a los chinos a que aceptaran la entrada de la droga en el país para consumo local, producto redondo. Al negarse los chinos simplemente les declaran la guerra los ingleses que por poderío tecnológico no les duran ni un telediario y les obligan a abrir los puertos al comercio, se quedan con la isla de Hong Kong y les hacen pagar los gastos. Unos años despues en la segunda guerra del opio simplemente se extiende el conflicto, ahora con ayuda francesa que ya estaba por el actual Vietnam - allí ayudados por nosotros!!!!- Inglaterra se queda con algún pedacito mas alrededor de la isla de Hong Kong. Escobar y El Chapo se hubieran salido con la armada inglesa.

Hong Kong según los tratados de aquellas guerras se devolvió en el 1997, pasó de nuevo a China, con la condición  de que en 50 años no se cambiara nada, pero ya llevan 20, el tiempo vuela, así que hay nervios, y de hecho he visto varias manifestaciones contra China en la calle - curiosamente con mini contra manifestación-. Otro territorio que es China, pero no, aunque más china  que Taiwan.


No tenía muy claro como era el territorio de Hong Kong. La isla de Hong Kong es la principal, donde está la bahía de Victoria y los famosos rascacielos. Justo enfrente hay una península que forma parte de la china continental, aquí nos quedábamos. La isla de Lantau es la más grande, donde está el aeropuerto. Está unida por grandes puentes, curiosamente la isla de Hong Kong no, sólo por el metro.

Me ha sorprendido lo verde que es, curiosamente está muy poblado, con edificios terribles colmena por muchos lugares y sin embargo hay grandes zonas verdes de montaña,  en todo el territorio,  pero incluso en la propia isla de Hong Kong. Una de las cosas que más me ha gustado de la isla es el aviario que tienen en el parque de Hong Kong, nunca había estado en uno tan grande, tienen gran variedad de pájaros,  sobre todo de Indonesia,  vuelan libres en una gran carpa cubierta por una malla, al pasear tranquilamente se ven decenas de pájaros coloridos.


También los tranvías. En el museo había alguno original de madera. En la isla de Hong Kong todavía tienen rutas, modernos pero réplicas del diseño original son verdaderamente fotogénicos y estupendos para pasear y ver el ambiente, son muy baratos, ni medio euro. Otra idea de Ani. Para ver la ciudad con lluvia nos han venido muy bien.


Por supuesto los edificios de la zona moderna, más que individuales el conjunto, la continuidad de edificios hasta donde te llega la vista, de largo y casi de alto si hay nubes. Hemos pasado varias veces en barco, de dia y de noche, también un muy buen paseo por menos de medio euro. Pero en general la isla no es para andar, es difícil de moverte por el suelo si no sabes por donde van los pasos elevados, una ciudad para los coches y las oficinas, me ha decepcionado por esa parte un poco.



He visto muchísima chica filipina en la calle, debía ser su día libre, como hacia malo hacían una especie de botellón pero de comida en el metro y subterráneos, tapadas por cartones por el frío. Hasta 1930 era legal comprar niñas en China para tenerlas trabajando en casa en estado de semi esclavitud. La inmigración ha creado un modelo para reemplazar al chino, más avanzado y justo se supone.

En la península además del museo nos hemos acercado a ver a Bruce Lee y el paseo local de las estrellas, debe ser una copia de Los Angeles pero estaba cerrada esa parte por obras, a Bruce si le hemos visto. Desde esta zona es donde mejor se ve la bahía,  todos los días a las ocho de la noche hay un espectáculo muy famoso de luces y música con los edificios como protagonistas.  Va mucha gente a verlo pero a mi me ha parecido realmente pobre, casi cutre, más para una ciudad como Hong Kong.


Los mercados también me han gustado mucho pero por el colorido, sobre todo el de las flores con un variedad y cantidad increíble,  no sólo orquídeas de tamaño descomunal sino todo tipo de rosas, claveles y demás que yo no sé como se llaman. Además es un mercado de verdad,  donde la gente compra y vende, no sólo un reclamo turista.


Lo mismo me ha pasado con el de los pájaros,  no sólo es colorido por los bichos que se pueden ver fuera de sus jaulas sino por el ambiente local, los señores se traen a sus pájaros al parque, para que les de el aire, para enseñarlos,  para estar con los amigos... como pasear al perro pero con jaula.


Los otros mercados si me han parecido un turisteo total, sobre todo el más famoso de las mujeres, realmente solo hay cosas muy horteras, me imagino que muy pensado para chinos de China y llevar regalos en grupo, muchas cosas se venden de cinco en cinco o de seis en seis y además te insisten mucho con la venta de copias de todo, relojes,  bolsos, etc. También hay muchos indios pesados en la calle principal con el mismo tema, y con hacerme un traje!!!

Esta zona se supone que es una de las más pobladas del mundo, y se nota, es un agobio, hay gente por todos los sitios, se echaba de menos el orden y la educación taiwanesa, y eso que en Taiwan está también muy concentrado la población. Me imagino que si no se viene en viaje de largo recorrido puede parecer más exótico,  pero a mi justo en este momento me ha parecido más bien un poco caótico y con poco encanto, pero además necesito la luz del sol.



El último día en Hong Kong nos acercamos a la isla de Lantau, en teoría es una de las visitas recomendadas pero con tan mal clima no ha sido gran cosa. Al ir para allá en autobús de día se disfruta de la bahía y de ver uno de los puertos comerciales más grandes del mundo de cerca,  en otros grandes puertos como Singapur o Roterdam están lejos del paso habitual.

Tras pasar por unos puentes kilométricos llegamos al teleférico de Lantau, no parece gran idea subir con este clima pero para una vez que estoy aquí me animo,  y efectivamente no merece la pena, a los 10 minutos o menos nos traga la niebla, es como estar en una cámara curiosamente brillante, pero por lo menos llegamos al monasterio y a la zona del Gran Buda.


Nunca había andado en una niebla así ¿o eran nubes? No se ve a mas de cinco metros. Al gran buda subimos, pero verlo verlo .... no lo vemos, lo intuimos.  Es el buda sentado más grande del mundo. 


El monasterio que es budista es interesante,  hacia tiempo que no veía uno, últimamente eran todo templos. En la niebla se ve curioso. Tiene dos grandes pabellones y templos interesantes, con grandes dragones de piedra en la entrada y la sala de los 1000 budas, a lo mejor hay más,  sentados cinco grandes,  y en la pared infinitos pequeños. Todo muy dorado. Geométrico.


Nos vamos porque además hace un frío que pela -para mi, uno 8 o 10 grados- íbamos a ir a ver un pueblo de pescadores pero con este tiempo cambiamos plan y volvemos a los mercados que fueron de las mejores visitas, y además empieza a salir el sol.



Según han ido pasando los días me ha ido gustando la ciudad un poco más, pero no me ha vuelto loco, me ha gustado mucho menos que Singapur o la propia Kuala Lumpur, me esperaba más pero el tiempo no ha ayudado a disfrutar. Además, curiosamente, parece que cuando cambio de país echo de menos lo bueno del anterior y tardo un poco en apreciar lo bueno del nuevo, en sólo tres días no me ha dado tiempo a  madurar este proceso y curiosamente he echado de menos el orden, la facilidad,  la educación de Taiwan.




domingo, 17 de enero de 2016

Taichung

La última parada en Taiwan, aunque la Lonely diga que es poco probable que uses el aeropuerto de Taichung nosotros saldremos por aquí a Hong Kong, es un sitio que tengo pendiente al igual que Macao y siempre lo había tenido a trasmano. La vuelta a Japón la quiero hacer cuando no sea invierno pero aquí saque todos los vuelos seguidos para esquivar los problemas del año nuevo y Navidad y el año nuevo chino que es el 8 de febrero, esta época cerca de China es el caos. 

Taichung es la ciudad donde se origina el made in Taiwan,  toda la fabricación de componentes y baratijas en los 80 y 90. Tiene poco que ver, ni el desarrollo cómodo y fácil de Taipei ni la historia de Tainan, pero está bien comunicada. Como decirle a una mujer que es simpática. Pero bueno, el hotel está bien, hay algún sitio tradicional curioso y nos acercamos a Lukang y paseamos un poco.


Estamos cerca de la estación de tren, aunque venimos en bus y nos iremos en avión,  pero en Taiwan las estaciones de tren son casi como el centro de la ciudad. Hay mucha comida local, pero de la difícil,  como pasamos aquí un par de noches nos atrevemos con varias cosas, mas fritas que otra cosa. La ciudad, como todas las demás, se ve muy segura.


Estamos a punto para las elecciones locales generales,  todos estos días hemos vivido y sufrido la campaña,  con los partidos numerados - 1, 2, 3, 4- se enfrenta el partido tradicional heredado de Chiang Kai-shek contra el nacionalista, y parece que por primera vez el partido tradicional está contra las cuerdas. En el pasado se han acercado más que nunca a China y curiosamente los Taiwaneses se sienten menos chinos que nunca. El cambio, como siempre, me parece que viene más presionado por la crisis económica que por otra cosa, con los sueldos congelados los últimos 20 años y con los chinos, coreanos y demás que han adelantado tecnológicamente a la isla. La verdad es que la situación es complicada, sólo el status quo parece la manera pacífica de seguir todos hacia adelante sin conflicto. La verdad es que economía aparte la sensación de la vida en Taiwan es muy positiva.

Hay un par de parques en la ciudad,  con unos árboles increíbles,  otro de los descubrimientos aquí,  y con una decoración muy infantil, también esto muy taiwanes,  todo lleno de muñequitos,  mascotas,  personajes de manga, .... y todas las comidas con patitas y ojos!!!


Nos acercamos el último día al museo de bellas artes, más por pasar la mañana que por otra cosa. Llegamos gracias a un abuelo que nos indica el autobús y hasta nos invita con unas tarjetas gratuitas que lleva. Hablamos del cambio que esperan los jóvenes en el país con las elecciones, parece ser que hay hambre de cambio en muchos sitios.


El museo está en otro parque, las exposiciones locales son poco interesantes pero las figuras coloridas en los jardines y las estatuas dan para buenas fotos, bueno, coloridas al menos.



Y ya nos vamos,  otra comida local, vuelta al hotel y dejamos atrás este país que me ha gustado más de lo que me esperaba, quizás por el contraste con el sudeste asiático, quizás por la cultura china que es un cambio en si. Sin duda porque es muy fácil y sobretodo porque tiene una gente muy agradable,  se viaja muy a gusto,  siempre entre sonrisas aun cuando no te enteras de nada.... ni en el hotel.


Nos vamos de nuevo en transporte público al aeropuerto, ahora en bus. El aeropuerto de Taichung, pese a lo que diga la Lonely, es estupendo, nuevo y pequeño, ideal. A ver Hong Kong Express. Atrás dejamos parte del ambiente chino que no quiere ser China -Taiwan- para acercarnos a otra versión de China -Hong Kong- que también  quiere ser independiente.  





viernes, 15 de enero de 2016

Lukang

El primer día que nos quedamos en Taichung nos acercamos a Lukang, un pueblo más pequeño en la costa que parece ha mantenido algo más de patrimonio. No es mucho pero si es verdad que aquí encuentro las únicas calles y casas completamente chinas y con encanto.


Está a poco más de una hora en bus de Taichung y una chica muy agradable nos ayuda a llegar. Es una ciudad normal,  incluso con menos acera de lo normal, pero sólo por ver la calle del mercado merece la pena venir. Es una calle con casas y tiendas chinas, una pena que no pueda comprarme los leones de bronce que he encontrado. Pesan un congo.


La calle nos es especialmente larga pero tiene su encanto, con buenas tiendas y termina y empieza en bonitos templos. Como siempre todos parecidos y distintos, todos muy visuales, el rojo de la suerte por todos lados, dinero en donaciones, y guerreros protectores en las puertas desde que un emperador hace más de mil años tuviera pesadillas y los generales se casarán de guardar sus puertas .... así que pintaron generales de protección eterna.


Muy cerca hay un templo dedicado a Matzu que aquí se ha quedado negra de tanto incienso, por lo que se ve muy venerada aquí también al ser puerto de mar.  Como Tainan también el puerto se llenó de sedimentos y se perdió la actividad comercial.

Sin duda, y aunque ya he visto mil, me quedo con el templo de Longham, quizás el que más me ha gustado de todo Taiwan,  quizás porque no está restaurado y tiene colores más naturales que permiten apreciar madera y piedra mejor que en ningún otro lugar, y más sencillo, con decoración pero no tan recargado.


Aquí huele a marihuana en vez de a incienso, pero no la localizo. El templo tiene tres zonas. Una muralla exterior y tres zonas pero amplias con dos  árboles grandes retorcidos en el recinto central. En el último el buda que es venerado aquí.


Al tener jardín y patios amplios también se disfruta más. Los dragones de las columnas son también de los más bonitos.


La comida local o la encuentras apetecible o no, y hoy aquí se ve que es principalmente dulce, local y tradicional -mucho- pero con poca variedad, así que nos metemos en un restaurante de pasta antes de pasear por el último templo.


Ya pensando en la vuelta paramos en un templo con jardín, este sin nombre que yo sepa, moderno pero relajante. Un poco más de geometría y nos vamos en bus de vuelta a Taichung. Hace frío,  estoy poco preparado para los 15C.


A casa a preparar el viaje, próximo día en Taiwan, próximos pasos en Hong Kong, ruta para la vuelta a Filipinas..... y a tiempo de cena local en Taichung

miércoles, 13 de enero de 2016

Sun moon lake

Hemos venido al Lago del sol y la luna, un par de noches para evitar multitudes y visitar el lago tranquilamente, el plan me ha salido bastante bien sobre todo porque el primer día no ha parado de llover y aquí lo único que se puede hacer es pasear y andar en bici.


No quedamos en un hotel pequeño,  correcto, aquí todos los hoteles chinos lo son y calidad precio están muy bien. Este se llama resort, no lo es en absoluto, lo que hace que en el tripadvisor lo machaquen,  además de que cobran 100 euros por noche en temporada alta - hoy 21!! Es el país en el que más he experimentado estas diferencias de precios entre temporadas. Los desayunos chinos que están incluidos a veces son complicados, muy locales, sino hay tostadas nos vamos al 7/11 a por chocolate caliente y bollos, extraño esa parte dulce de Filipinas. 

El lago se llama del sol y la luna porque en teoría es la forma del lago, bueno, hay que tener mucha imaginación, pero una línea imaginaria los separa y hasta  se le puede pedir deseos, en la cultura china el tema de pedir deseos está en todos los sitios. Quedan aborígenes por aquí aunque no los he ido a ver, no me atraen demasiado El lago también era el sitio de descanso favorito de Chiang Kai-shek.

El primer día caminamos un poco lo que nos deja la lluvia, estamos en el pueblo de Seishe, poco más que una calle con hoteles pero con buenas vistas del lago. El paisaje es muy bonito,  pero en ningun momento llega a ser espectacular como en Taroko. Es un bonito lago entre montañas. Y eso sí,  con el colorido de los templos chinos.



El segundo día alquilamos unas bicis y le damos una vuelta al lago pero no completa, por la carretera no es muy segura y por el carril bici es sólo parcial, hacemos unos 20 km pero como ha salido el sol se disfruta de las vistas, sobre todo del reflejo de las nubes en el lago. Casi todo el paseo es por la parte de la Luna.


El paseo no es especialmente fácil,  mucho desnivel y escalera, eso sí, permiten vistas a otros valles. En el lago se pasa por encima de la presa japonesa, por aquí los locales se vienen a hacer fotos de boda. A mi lo que más grima me da todo el día son las arañas gigantes que se ven por todos lados, sobre todo colgando de los árboles cuando pasas con la bici.


Por la tarde intentamos un rato por la parte del Sol pero las continuas catástrofes naturales se han cargado el camino y hay que ir por la carretera. Con mi poco equilibrio y los buses de chinos no es muy motivador así que por ese lado vemos poco. La idea de la bici y el paseo es buena porque casi no ves un turista y disfrutas del lago tranquilo,  cuando vuelves al pueblo ves que aunque no parezca hay más de 50 autobuses con chinos, todos subidos en barcos en tour.


No ha sido apasionante pero si agradable, sobre todo el rato en la bici, una pena que no se pueda dar la vuelta entera de una manera fácil. Por la tarde cogemos otro bus y seguimos viaje, ahora a Taichung, a menos de dos horas. En Taiwan si que reservo los hoteles por anticipado,  es más cómodo y no más caro. Ahora vamos al Sun Moon Lake hotel, muy originales con los nombres no son. 

lunes, 11 de enero de 2016

Jiji Railway

Salimos de Tainan en tren, mi medio de transporte favorito aquí,  toda la logística la organizo alrededor del tren, el transporte pero también el alojamiento, y la verdad es que está yendo muy bien. No nos pegamos el gran madrugón, hoy como otros días el camino es el viaje, quizás hoy más que otras veces porque vamos a recorrer la línea de ferrocarril Jiji.


Antes en el tren pasamos el Trópico de Cancer, algo que físicamente por tierra no es tan común de atravesar. Menos común aún el de Capricornio, al sur hay muy pocos países,  la última vez lo cruce en Chile y en Namibia,  esta última la vez que más ilusión me ha hecho por ser un sitio tan aislado.

El tren nos deja en Ershui tras dos horas de viaje, aquí empieza la línea Jiji, una antiguo ferrocarril de vía estrecha construido por los japoneses para a su vez desarrollar la presa en la zona alta de la montaña en Checheng. A veces viajando por Taiwan los japoneses me recuerdan la escena de la vida de Brian: 'que han hecho los romanos por nosotros'. En serio, casi todo el desarrollo que veo realmente transformador es de época japonesa, aunque también es cierto que finalmente obligaron a los Taiwaneses a convertirse oficialmente en japoneses.... como los romanos. 

La línea la han restaurado y tiene siete paradas de Ershui a Checheng,  con un billete de poco más de cinco euros puedes subir y bajar cuantas veces quieras. La línea tiene  casi 50 km. El concepto es el típico de elemento turístico de Taiwan, con la base histórica y el desarrollo turístico alimenticio.  Siempre hay algo curioso que comer.




En Ershui paramos lo justo para coger información con una señora china de casi 50 años, estupenda -según ella por el ADN- y ver unas máquinas de tren antiguas.

Vamos directos a Jiji. Antes por el camino se pasan cientos de árboles de alcanfor tan característicos en Taiwan.  La estación es una réplica de la original en madera, muy pequeña,  casi de maqueta. El pueblo no es bonito, los alrededores si, ya se ven todas las montañas tan características alrededor.


Aquí tienen mucho cultivo, de los mas curiosos el de la nuez de betel que es tan consumida en Asia, las preparan de una manera muy parecida a la de las ostras, es decir es una actividad de grupo, familiar, con todas las señoras alrededor, seleccionando nueces. También se ven bastantes frutales y mucho plátano,  que aquí están deliciosos,  como toda la fruta en Taiwan, una gran sorpresa.


Visitamos unos de los templos de la ciudad, un gran templo moderno muy colorido y detrás uno derruido pero de pie, el edificio colapsó en el terremoto del 1999, que también destrozó la vía del tren, pero curiosamente es como si se hubiera tragado una planta y estuviera en equilibrio. Distinto.  


El nuevo es muy colorido, con unos dragones que me encantan,  cada vez más.


Las mochilas las hemos dejado en la oficina de información y nos hemos manejado para comer y andar por aquí sin ellas, antes de irnos escuchamos un concierto en la plaza de la estación. La siguiente parada que hacemos es en Checheng que es la última de la línea.

Finalmente un pueblo bonito, mejor conservado, como en las minas de oro aquí se conserva las ruinas industriales de la zona maderera que se explotó hasta hace 50 años. La estación tiene sus trenes antiguos y todo el aspecto de final de línea, se ve la presa al fondo y en el pueblo un lago en el que se dejaban los troncos en remojo para que perdieran la resina, las grúas,  la estación de transporte. Y las montañas alrededor y por supuesto muchas cosas que comer, pero está mejor conservado que muchos otros pueblos.


Aquí también colocamos las  mochilas y pudimos andar, la gente sigue siendo excepcionalmente amable y aunque son habituales nuestras charlas en chino inglés con buena voluntad avanzamos muy bien y sin problemas. Curiosamente mucha gente no sabe donde está España,  está claro que aquí no gusta el fútbol. 

La Línea termina en Checheng y desde aquí cogemos el bus a Sun Moon Lake donde vamos a dormir, vamos completamente solos.  Está a menos de media hora y es nuestro siguiente destino, uno de los más populares en Taiwan.