domingo, 10 de enero de 2016

Tainan

Y sale el sol de nuevo, como estar de vuelta en casa o más al sur en este viaje. Tainan es la antigua capital de la Isla Hermosa, con mucha historia para aprender aunque relativamente poca para ver. Aquí se asentaron los holandeses, y de aquí fueron expulsados por Konxinga, un general chino que intentaba luchar por la dinastía Ming frente a la Qing, la unificadora de China.  En esa lucha en el siglo XVII consigue derrotar a los holandeses y su estirpe gobierna aquí medio siglo antes de caer ante los Qing. Luego fue centro de la defensa en la guerra entre chinos y japoneses y antes puerto comercial abierto de nuevo a las transacciones internacionales después de la guerra del Opio.... y de todo esto vas viendo algún detalle o recuerdo por la calle y sobre todo muchos templos.


La estación de tren está muy bien localizada y nos quedamos cerca, en el Famous hotel, muy buen hotel muy chino, sin número 4 para evitar las malas suertes, ni en el ascensor, ni en las plantas ni siquiera en los números de las habitaciones. Los desayunos incluidos son también muy chinos y cuesta a primera hora de la mañana. No hay más occidentales en el hotel. Desde la habitación hay unas vistas estupendas a un templo que antes era la casa de un general, así eran antes las ciudades chinas. Tiene una geometría hipnotizante,  y cuanto más sencillos más me gustan. Recuerda las visiones en la Ciudad Prohibida o algún pueblito del interior de China. 


Hay muchos templos y aunque me encanta el diseño tan chino me cuesta diferenciarlos y apreciar  esas diferencias, pero disfruto de los detalles y del colorido. Muy cerca está el templo del Dios de la guerra y al lado el de la patrona de Taiwan, Matsu, divinidad ligada al mar. Es un personaje histórico que hace diez siglos que se diviniza,  no muy distinto de nuestros santos cristianos.


Y al lado uno de los lugares donde se encontraba uno de los fuertes holandeses. Ahora un par de casas torres chinas, las Torres Chihkan de madera y piedra muy coloridas y con jardines. Es de los pocos sitios que cobran,  pero poco, algo más de un euro. Aquí hay tortugas de piedra con lápidas inscritas igual que en Vietnam. 


Paseando por la ciudad llegamos al Templo de Confuncio,  de los más agradables, también con jardines y grandes árboles. Desmantelado en más de un 80% por los japoneses que lo usaron como cuartel fue la primera universidad de Taiwan. Aquí los japoneses son lo que los franceses a España, la referencia destructiva en el patrimonio local. A Confuncio se le supone ser el gran vehículo conservador de las tradiciones y educación china.

También queda una puerta con algo de muralla original, esta en un parque de grandes árboles pero esta lejos de ser Xian, hay que tener mucha imaginación,  aunque el lugar esta muy tranquilo y se ve parte de la riqueza natural y tropical de este país,  los árboles llenos de ardillas y de pájaros de colores.


Todavía quedan más templos por ver, entre los más curiosos por la historia el de las cinco concubinas. Al caer Taiwan a manos de la dinastía Qing el último heredero de la dinastía Ming, muy digno él,  se suicidó,  y las concubinas para no ser menos se ahorcaron, y hasta los eunucos!!! Es otro jardín chino de grandes árboles y templo pequeño y colorido, muy tranquilo también. 

A Konxinga,  el conquistador, también le han dedicado un templo, en el centro de la ciudad, medio moderno pero de bellos colores. Aquí es donde leí gran parte de la historia, el pobre hombre murió a los 4 meses de la conquista, por lo visto de los muchos disgustos, incluidos los que le daban sus hijos que se liaban con las enfermeras. Al lado está el templo de la diosa de los niños, aquí vienen las madres a rezar.


Los últimos que vemos en el centro son los templos protectores de la ciudad y del inframundo,  aunque normalmente en los templos se ven demonios por todas partes. Es una pateada larga por la ciudad, que es agradable de andar a pesar de las motos que pasan y aparcan por todos los lados, los únicos mal educados en Taiwan van en dos ruedas.


La comida se nos ha dado mal y bien, depende que encuentres el local adecuado. Aquí hemos estado tres noches y cuando hemos encontrado mercado nocturno hemos disfrutado  bastante con cosas sabrosas como los pinchos variados sin traducción pero que llevan pulpo, queso, tomate, pollo o cosas desconocidas. Si está frito mejor, como con los dumplings de gambas. Si solo encontrábamos comida local de menú del día entonces no era posible disfrutar, las sopas y los pedazos irreconocibles de cosas flotando en agua no me atraían nada. En estos casos el 7/11 o el Family Mart son el comodín de emergencia. 


El segundo día cogemos la bicis del hotel y nos acercamos a la zona de Anping. Ya había ganas de andar en bici de nuevo. Anping es el puerto y ciudad original en Tainan.  El puerto dejó de ser útil cuando se llenó de sedimentos. Aquí están las primeras calles de Taiwan aunque apenas se reconoce el trazado, y aunque tiene rincones pintorescos no existe continuidad de casco histórico como lo entendemos en Europa.

El centro está en el antiguo fuerte de los holandeses, y como en todos los sitios turísticos de Taiwan se aprovecha la cuartada histórica para montar un montón de puestos de comida, feria y compras, como hace sol se disfruta mucho más. 


Al lado del fuerte  esta otro templo de Matsu,  este más elaborado y con más detalles. Es como una catedral con sus detalles tallados en la piedra y sus techos de madera trabajada. Eso sí,  los techos totalmente chinos con cientos de figuras coloridas, sobre todo dragones y ave fénix. 



Paseamos por las calles antiguas, están las de la época más reciente, siglo XIX, con casas de comerciantes abiertas al nuevo tráfico marino, y luego están los antiguos callejones originales de la colonia holandesa, con algún rincón curioso. Por supuesto con templos que aparecen de vez en  cuando y los leones con cuchillos en la boca como símbolo de protección.


Comemos bien  hoy, hay suerte, y vemos un mercado local en el que nos atrevemos con alguna cosa más,  sobre todo dulce. Es colorido, con cosas que se entienden a simple vista y cosas que no, aunque los tenderos muy agradables nos dan a probar de casi todo.

Los más curioso son las mujeres pelando ostras en grupo. Aquí las tienen como en bateas y crecen apiladas,  las traen en grandes capazos y en grupo las van secando de una a una, al echarlas en cubos todas juntas no se ven muy apetitosas. Aquí la tortilla de ostras es muy popular, ya la probamos,  es muy gelatinosa y a mi no me gusta.


Por la tarde le damos uso a la bici y aprovechamos para ir por el parque natural de Taxiang que está justo al lado, frontera con Amping. Es un delta del río con manglares y sorprendentemente cientos de aves: garzas, grullas, patos, grandes pájaros de pico curvo y otros muchos que viven comiendo bichos en el delta. Es un paseo muy agradable


Damos la vuelta y bordeamos la zona de Amping hasta llegar a una playa bastante salvaje, donde se ven las bateas y a unos cuantos locales intentando practicar surf sin suerte y sin olas. Esto es el estrecho de Taiwan, enfrente China aunque no se ve. Toda esta zona de paseo en bici es agradable y tiene un carril especial, aquí está  muy de moda el tema del ciclismo.

Volvemos por el puerto, mucho más pesquero de lo que me imaginaba,  con sus barcos con símbolos chinos y sus redes, mas bien cestas, y todos los artilugios necesarios para recoger las ostras.


Volviendo a la zona de Anping hay otro fuerte, mucho más moderno, de la guerra con Japón, esta todo rodeado de parque. Antes de llegar allí volvemos a cruzar el canal y recorremos otro parque distinto con un ambiente muy familiar y festivo, es sábado. Vemos todo tipo  de ocio. La pesca se ve que es muy popular, un tipo pescó un pez león  y lo devolvió al agua con mucho cuidado de no envenenarse. 

Volar cometas también  es popular y colorido,  así como pasear a los perros que tienen que son  casi de juguete. Se ve gente navegando y gente con aviones de modelismo. Y muchas pompas de jabón que es un negocio al alza en los parques. Es como un día de invierno con sol en una ciudad del mediterráneo. 

Un día muy completo y mucho mejor de lo esperado, será por el sol y la bici y la tranquilidad. Nos volvemos al hotel esquivando motos, a cenar, sacar los billetes del tren - desde donde escribo ahora- y seguir planificando.  La vida del viajero tiene sus propias rutinas y necesita cierta dedicación y no siempre apetece aunque aquí en Taiwan es relativamente fácil. 




viernes, 8 de enero de 2016

Taroko

Sabia muy poco de Taiwan antes de venir. Es un verdadera isla hermosa, muy montañosa, con muchos picos entre los 3.000 y 4.000 metros y mas. Casi toda la población en la costa oeste, y la este más salvaje. Aquí es a donde nos venimos, al Parque Nacional de Taroko.

Nos venimos en tren desde Taipei, de base una ciudad pequeña que se llama Hualien. Un par de horas en un tren bastante moderno - tienen alta velocidad pero no hace mucha falta- que no es caro, 440 dólares de aquí,  unos 13€- y muy puntual. Al llegar hay que buscar hotel y aquí curiosamente vuelve el regateo,  en chino, una broma, pero algo ahorramos. El Hotel Chai Tan sale por 800 dólares,  es un hotel chino clásico. Aquí los hoteles son más caros en las zonas turísticas y tienen grandes descuentos entre semana,  hasta el 70%. Hay mucho turista chino y los locales sólo tienen 7 días de vacaciones cuando empiezan a trabajar, así que aprovechan los fines de semana en una isla pequeña. 

Nos quedamos dos días para verlo tranquilamente. La estrella del parque es la Garganta de Taroko. Una zona que estuvo hundida en el mar, toda de coral, y que al levantarse en grandes montañas y erosionarse por el agua ha dejado una increíble garganta con las paredes de mármol pulido, todo rodeado por montañas verdes,  con más de 20 de ellas por encima de los 3.000 metros, y al parque se entra a nivel de mar. La garganta tiene 18 km.


Madrugamos para evitar los grupos y verlo todo tranquilos, venimos en un autobús que tiene 8 o 10 paradas en el parque y desde ahí puedes ir haciendo pequeños paseos. Hay algún trekking más largo pero con el clima de enero lo dejamos pasar, demasiado inestable - y yo vago-

Se entra por el pueblo de Taroko, aquí está la desembocadura del río Liwu. Es un pedregal inmenso de aguas grises por la arena y grava que arrastra el río. Aquí empieza también la carretera que eufemísticamente los japoneses llamaron de pacificación de los aborígenes que vivían en estas montañas,  también es la primera carretera que terminó cruzando la isla de este a oeste. Es relativamente moderna, de 1930,  de ahí que se hiciera enseguida famosa por los paisajes y las visitas.

Nada más pasar el centro de interpretación del parque hay un paseo muy bonito por el río Shakadang. Curiosamente las aguas del río son totalmente azules como si fueran de glaciar,  el paisaje es también de río de montaña y garganta menos profunda que la principal. El final del camino esta cerrado por una avalancha pero hasta donde se llega es espectacular,  por las vistas y por el propio camino tallado en la roca.


Un poco más adelante en otra parada está la pagoda que construyeron para honrar a los que murieron en las obras de construcción de la carretera, tardaron unos 4 años y fallecieron 226 personas, también he leído 450, muchos en cualquier caso. Los obreros eran militares. Aquí el cauce es muy ancho aunque el río no lleve tanta agua. También se llama pagoda de las fuentes eternas porque el agua nunca se seca. La pagoda desde enfrente del río es muy visual.


Aquí también hacemos un paseo, este hacia arriba. Por los paseos vemos muy poca gente, es buena estrategia de visita. Este sube bastante alto, nos lleva como hora y media subir y bajar, tampoco se puede hacer entero por los desprendimientos,  pero subimos hasta la torre de la campana,  un paisaje muy chino con unas vistas estupendas del río y de un templo cercano.



Más arriba en otra parada están las mejores vistas de la garganta, se llama Yanzikou o Swallow Grotto, la gruta de los vencejos. Se puede pasear un par de kilómetros por la carretera antigua, por los túneles esculpidos en la piedra y se disfruta a fondo de la garganta, con el mármol pulido por el agua en el fondo, grandes paredes de cientos de metros y algunas formas en las rocas realmente curiosas. Las paredes están llenas de agujeros de donde brota el agua como a chorros. Este es el único sitio en el que nos llueve un poco,  hemos tenido mucha suerte el resto de los dos días.


Bastante más metido en la garganta esta Lushui.  Entre una parada y la siguiente el mini bus va metido en el propio desfiladero, las vistas son muy buenas,  es una pena que no tenga más paradas.


En Lushui hacemos otro paseo de otro par de kilómetros,  antiguo camino japonés también tallado en la roca que te mete un poco en el bosque en el que huele deliciosamente a alcanfor, por lo visto el árbol era muy popular en Taiwan y llego a ser el primer productor bajo gobierno japonés - lo usaban para obtener pólvora-. Aquí también vemos los primeros macacos de Taiwan. Desde los alto se ve la garganta estupendamente y además sale el sol, el camino vuelve a bajar para devolvernos al inicio.

La última parada es Tiaxiang,  el único pueblo del recorrido y feo como todos aquí,  eso sí en un paisaje especial. Está justo en el cruce de los ríos,  rodeado de montañas verdes y grandes rocas, con el agua corriendo por todos los sitios y unos templos y pagodas muy chinos alrededor.


Aquí, al norte a 1 km, sale un paseo que es de los más bonitos que hemos hecho,  se tarda un poco en encontrar porque hay que ir por una carretera principal y el camino sale de dentro de un túnel atravesando la roca durante más de 30 metros para llevarte a otro valle y otros ríos diferente. El camino y los meandros de roca antes de llegar allí ya son memorables. Hay muchos monos de cara muy roja y malas pulgas.


Una vez en el paseo todo es como un paisaje chino de cuadro, feo en el cuadro del restaurante chino y estupendo aquí,  con los ríos de montaña y los árboles alargados que crecen en lugares inverosímiles. Unos ríos se van juntando con  otros a través de cascadas diversas, cambiando de dirección.


Cruzamos hasta ocho túneles y eso da acceso a nuevos valles y  nuevos rios quizá en el paisaje más exuberante aquí. A cada paso quieres sacar otra foto aunque los carteles te avisen de las piedras que te pueden caer en la cabeza y te aconsejan no pararte.


La parte final es sencillamente espectacular.  Tras salir de uno de los túneles más largos llegas a dos gargantas que se cruzan,  las paredes pulidas y desde la montaña más alta se ven tres cascadas que le dan nombre al camino - Baiyan-, las más alta la más espectacular pero las tres realmente un cuadro.


Todavía quedan dos túneles más,  y en el último se tiene acceso a la última atracción,  la pared de agua, dentro de la roca se filtra el agua haciendo una  especie de cascada interior. El agua en toda la cueva es absolutamente cristalina pero esta parte es más para el verano porque te pones hasta arriba de agua.


Han sido dos días completos y relajados a la vez, un paisaje único y hemos conseguido escapar de los grupos y los turistas,  que en un paisaje natural se agradece. Dedicarle dos días merece la pena y con  mejor clima me gustaría hacer el trekking del norte, pero son más de ocho horas y hay que pedir permiso. Aquí he estado mirando el pronóstico del tiempo como un inglés. 

Nos vamos a ir al sur, y a cambiar de costa, en la este me hubiera gustado hacer alguna ruta en bici pero llevamos demasiado peso ni para intentarlo. Aquí el ciclismo esta muy de moda y es muy fácil moverse en ruta, hasta te dejan dormir en comisaría si no encuentras alojamiento. La ruta completa a la isla se hace en 14 días,  puede ser un plan para otro momento.

Nos vamos en tren, desde donde escribo, a Tainan. El tren tan puntual como siempre. Son cinco horitas de viaje, recorremos todo el este. Las montañas se ven a izquierda y a derecha cuando no vamos bajo tierra, sólo le falta más luz. Al ser invierno esto me recuerda a mis martes en Malmesbury cuando me levantaba para invariablemente ver el gris y pesar que en dos días volvía a la luz.




martes, 5 de enero de 2016

Jiufen - Jinguanshi

También desde Taipei nos vamos en excursión al Noreste, aquí a los pueblos mineros de oro, más lejos, y se viene en autobús,  pero es otra curiosidad histórica, llegamos en algo más de media hora. El tiempo sigue gris pero menos frío así que se puede caminar.

Primero paramos en Jiufen, ya es lunes así que hay menos gente pero todavía bastante. En seguida te das cuenta que la historia es solo una excusa para atraer al turista, el contenido es siempre comer y comprar, y si vienen bastantes chinos también preparar sitios para fotos horteras. En este pueblo se grabó algún película famosa local así que hay más de una oportunidad.


Nada más llegar hay varios templos, como el cupo está bastante lleno no les dedicó mucho tiempo, estos al ser pueblos de minas están dedicados al dios de la tierra que por lo visto no es muy importante entre los dioses chinos. El tejado de alguno esta muy cerca de la cara con lo que se aprecian detalles que normalmente no se ven. Al fondo está la costa, con las montañas llegando al mar pero la neblina apenas lo deja ver.

Las minas las explotaron los japoneses y es en el siglo pasado cuando se desarrollan así que la arquitectura no es nada extraordinario. Aquí lo más famoso son un par de calles estrechas que están llenas de comidas agradables y curiosas, y de nuevo volvemos a probar alguna cosa. Algunos de los puestos son bonitos otros sólo sorprendentes, los dulces están muy ricos. 


Lo mejor son las casas de té aunque no está entre mis actividades favoritas. Las casas de té más antiguas conservan la estructura tradicional, con grandes teteras de hierro o bronce en el centro de las mesas en recipientes cuadrados con  el fuego directamente debajo. Relajante. El té se supone que te lo puedes estar tomando durante horas, prefiero el mate, más social en mi memoria, pero aquí muy bonito.



Después de estar paseando y sobre todo comiendo nos vamos en bus al siguiente pueblo, se llama Jinguashi,  está a poco más de tres kilómetros y aquí es donde está el museo del oro, pero está cerrado. Aún así se puede pasear por la mina y los edificios exteriores, es todo un parque por el que pasear, me quedo con un poco de ganas de entrar a los túneles y demás

Los edificios son japoneses y todavía se conservan los raíles y vagonetas que sacaban el oro de la mina, bueno, la roca con oro y cobre, luego hay que separar el oro de todo lo demás. El paisaje también es de montaña,  todo muy verde, pero hoy muy gris.


Las casas en general en Taiwan son muy feas por fuera, muy cuadradas, con rejas como jaulas con lo seguro que parece el país,  muy grises, como de azulejos pequeños o ladrillos sin color.  Desde lejos los cementerios son más coloridos y agradables de ver, como pueblos. El primer lugar del mundo en el que me gustan los cementerios más que las casas.

Nos volvemos a Taipei para seguir de mercados nocturnos, hoy el de Nigxia.  Menos gente y menos  colorido, pero más sitio para sentarse y menos turista, más local, aunque aquí me cueste distinguir a unos de otros. Terminamos cenando comida japonesa y taiwanesa,  sin guía cometemos más errores. Más cerveza de Taiwan. Y fruta, la más dulce que he probado en toda Asia, como hasta chirimoyas!!


lunes, 4 de enero de 2016

Tansui - Beitou

Un día nos acercamos de excursión al noroeste de Taipei.  Es muy fácil acercarse porque ya llega el metro. Primero vamos a Tansui,  una pequeña aldea en la desembocadura del río.  Aquí estuvimos los españoles los primeros, no lo sabia, pero estuvimos muy poco tiempo - nos echaron los holandeses- y no dejamos nada.  Bueno, dejamos el Fuerte de Santo Domingo, pero realmente sólo el sitio porque cuando nos echaron lo destruimos y lo que queda ahora es holandés.

El pueblo está en una zona que debe de ser bonita, pero con la niebla hoy no se aprecia nada, se adivina el río y las montañas en frente. En cambio me encanta la atmósfera local donde de nuevo la comida es la protagonista. 


Todo el paseo al lado del río y la calle principal está lleno de sitios de comida, con calamares rebozados gigantes, huevos de perdiz, panes muy elaborados,  todo tipo de mariscos,  muchas salchichas, .... probamos algunas cosas y me quedo con ganas de otras.


También es como una pequeña feria para los locales con actividades para mayores y pequeños. Se ve muchísima gente paseando sus perros - y algún gato- como si de niños pequeños se tratara,  muchos de dos en dos y en carritos de bebé.  Un poco friki. Los llevan y tratan como niños. 


La zona fue un puerto importante mientras fue zona navegable pero una vez que el puerto se llenó de sedimento perdió importancia. La otra figura clave aquí es un misionero canadiense que se dedicó a la educación y están todos sus lugares de interés que para mi no son muy interesantes.


Después de comer volvemos en metro hasta Beitou.  Esta zona es famosa por sus fuentes termales. Sobre todo porque cuando Taiwan fue colonia japonesa estos se dedicaron a explotar la zona, convirtiéndola en las fuentes termales más importantes del mundo.

No tienen un encanto especial si no vienes a tomar baños,  pero históricamente es curioso. Se conservan muchos baños en activo y un museo con los baños japoneses, como evolución de los romanos, el mismo concepto.


El modelo después de la guerra mundial evolucionó a gran prostíbulo americano, casí todo lo que han tocado los Yankees por aquí no ha sido para mejorar. Curiosamente toda la estructura  se adaptó al nuevo negocio, los baños,  los transportes, los hoteles, .... se prohibió el siglo pasado y ha vuelto a la normalidad de sus fuentes.

La vuelta en metro y a descubrír mercado nocturno, otra vez al de Shillin,  esta vez sin guía local. Y lo que no se puede apuntar con el dedo  hay que adivinarlo, entenderlo imposible pero el error sale barato.


Taipei

Taiwan, Formosa, la isla hermosa de los portugueses, el país que no es país,  la otra República China pero esta menos popular. Ligado a la historia de China, por un tiempo japonés y ahora entre dos mundos. Las raíces chinas están aquí verdaderamente conservadas,  más que en China al escapar de la revolución cultural, e influido en todo por Chiang Kai-shek.  Que bien se te queda la historia viajando, es más fácil asociar los detalles. Aquí venimos a pasar el año nuevo y de paso a conocer el país. 



Entramos en Taiwan por Taipei, volando desde Manila. Llegamos muy tarde, los cajeros no funcionan, pero sobrevivo con unos dólares que podemos cambiar. Nada mas tocar el suelo ya te das cuenta que esto es otra cosa, mucho más desarrollada y organizada. Hasta los taxistas van de traje. El principal inconveniente de momento es la latitud, es invierno y estamos a 15 grados, ..... ya no estoy acostumbrado ni preparado.

La ciudad de Taipei es la ciudad de Chiang Kai-shek,  el fundador del partido nacionalista chino. Taiwan es colonia japonesa desde la segunda mitad del siglo XIX, cuando todavía hay Imperio en China y hasta tras la derrota en la II Guerra Mundial. Entonces, en 1945, bajo un gobierno nacionalista que dura muy poco por el empuje comunista vuelve a ser China. En el 1949 Chiang Kai-shek huye a Taiwan, con dos millones de seguidores, todas las reservas de oro y la mayor colección de arte chino. El oro se lo gastó, la colección de arte sigue aquí. 

También la tumba y el monumento a él dedicado,  en arte neoplásico chino, todo muy grande y cantoso, pero para mi gusto mucho mejor que el macro megalómano comunista. Desde lejos queda bien. En el templete del fondo hay una figura que parece la de Lincoln pero en chino dorado con sus soldados haciendo guardia que parecen muñecos de plomo.


La realidad es que este hombre se apoderó de la isla y él y su partido no trataron muy bien a los locales, si bien es verdad que han conseguido evolucionar hacia un modelo democrático bastante evolucionado.  Es increíble como han conseguido llegar aquí, primero protegidos por Estados Unidos, luego cuando estos reconocieron a la República Popular China le negaron la existencia a Taiwan, sin embargo les protegen como si fuera territorio nacional,  eso les salva.... de momento. Aquí apuntan miles de misiles, pero ahora las relaciones depende más de movimientos económicos que políticos,  veremos por cuanto tiempo.


La figura en si de Chiang Kai-shek sigue siendo pública,  pero significa poco aunque es difícil de descifrar.  Muy cerca de el mega monumento se encuentran parques y monumentos a las víctimas de las ejecuciones planificadas por su régimen,  es casi un oxymoron político.

Y en estos parques sólo se respira  tranquilidad y tradiciones,  algunas tan dolorosas como el caminar sobre piedras, en teoría es bueno, pero duele. Está todo lleno de pájaros y ardillas y los locales son muy tranquilos, agradables y educados. Un placer de gente.


La ciudad es moderna, muy limpia,  organizada, con una red estupenda de metro fácil de seguir en inglés,  y los locales hasta ahora son de lo mejor que he visto en estos meses, educados, sonrientes,  siempre ayudando, .... Aquí hay muy poco turista occidental con lo cual no eres objetivo económico, mas curiosidad que otra cosa.


Los templos chinos están muy bien, de casualidad vemos en profundidad uno budista, una taoista y uno de Confucio.  Externamente y por la decoración se diferencian poco, pero en los tres vemos mucha actividad tradicional, ofrendas, locales y visitantes. Y dragones. Dragones coloridos que me encantan. Cada vez más. 


El templo budista es el de Longsham,  en la zona antigua de la ciudad. Está hasta los topes, casi no se puede andar por dentro, además de la decoración tradicional me llaman la atención los incensarios con el  motivo de los idiotas sujetando el cielo, curiosamente los idiotas son occidentales, creo que holandeses. 


Además de las ofrendas sacan unas varillas de madera con unos números y tiran un par de piezas de madera cóncavas,  con el numero buscas en unos cajoncillos lo que el Dios te quiere decir, las medias lunas contestan a preguntas, es si si cae una de cada lado. Además prenden fuego a los deseos, el incienso y demás tradiciones. Similar al panteón indio hay centenares de dioses, reyes y otros personajes venerados, aunque el templo sea budista. Muchos de estos dioses se unen a la suerte, la carrera profesional y el dinero.


El de Confucio es el que más me ha gustado, sobretodo porque me ha venido muy bien para refrescar y aprender de la figura de Confucio, como decía la modelo el que invento la confusión. Aquí es el patrón de los maestros, y todavía se le venera. Básicamente un gran educador, y sobre todo como figura que empezó a llevar la educación a toda la población. También es el más tranquilo de todos los templos.


Finalmente el taoista,  el de Bao, artísticamente el más valioso - tiene alguna recomendación de la Unesco pero Taiwan por la presión de China no puede tener su propio Patrimonio de la Humanidad. El templo es tan elaborado,  tiene tantos relieves e historias, en piedra, en madera, pintado,  que siempre me parece una pena entender tan poco!!!



Además de los templos también he disfrutado bastante de un par de calles tradicionales en los que se mantienen las tradiciones de venta china,  de comida, medicinas, té, ... no son como las shop houses pero el contenido es muy interesante y está muy animado.



Aunque lo más animado sin duda y una de las grandes atracciones es la comida, los mercados callejeros, y sobre todo los mercado nocturnos. Con diferencia aquí estoy comiendo mejor que en ningún sitio en la calle, no es caro, hay mucha variedad, está sabroso, higiénico,  y muy animado. Ah, y también hay cerveza local!!



Aquí hemos hecho algo nuevo por primer vez, una vez más. Couchsurfing.  Siempre me había dado pereza pero por el consejo de algún viajero más hemos probado. Y merece la pena. Sobre todo por el conocimiento local que te llevas desde el día uno, es como una inmersión en la cultural local, aunque depende del anfitrión. Nosotros hemos tenido mucha suerte con Chienyu/Stacey/Estela.


Además del conocimiento local especialmente en este país es un lujo por la parte de la alimentación,  poder ir a comer y cenar y disfrutar de la comida local sin errores. Tanto en el mercado nocturno en Shillin, comiendo en casa o fuera, y hasta con los snacks. 


Hemos probado muchas cosas, desde los huevos de hierro, hasta varios tipos muy sabrosos de dumplings - en chino tienen mil nombres -, sopas, tortilla de ostras, peces varios, dulces, frutas, ... y nosotros hemos cocinado arroz con marisco y un buen vinito,  el típico win-win. Además de la ayuda de tener un guía local!!!



Nos ha pillado aquí año nuevo así que tenia en el plan desde el principio ir a ver los fuegos artificiales a Taipei 101. Durante algún tiempo el edificio más alto del mundo y todavía de Asia creo. Un tallo de Bambú de mas de medio kilómetro que se levanta entre edificios mucho más pequeños que lo hacen destacar.


Y en Noche vieja con los fuegos un espectáculo! !!!..... aunque un poco paliza, se junta mucha gente y la vuelta a casa es larga, pero por lo demás hay muy buen ambiente. Nos acompaña de guía esta noche Mapet,  una chica filipina muy agradable que vive y trabaja con Stacey.

También vamos a ver el edificio de día,  impresiona pero no es tan bello como las Petronas. Hay un trekking muy popular que sube a la colina del elefante, y desde allí se aprecia el skyline de la ciudad en el que el 101 es la estrella sin discusión. Las vistas merecen la pena, la subida es corta pero dura. Hay mucha gente, curiosamente aquí la gente molesta mucho menos que en los tours aunque hay masas en todos los sitios, además son muy tranquilos. La educación japonesa supongo.



El último día nos acercamos a ver el museo Nacional. Es la mayor y mejor colección de arte chino en el mundo, se la trajo Chan Kei Keck del continente es su huida. Es un gran museo pero muy diferente de los que me gustan, básicamente porque no son las disciplinas que me gustan de arte, y tampoco es de historia o arqueología,  yo creo que en Europa se llamaría de artes aplicadas.

Lo que más me gusta es la colección de bronces, porque me gusta el bronce pero porque son verdaderamente de la edad del bronce, muchas piezas muy grandes de hace 4.000 años y más.  El bronce que sólo estaba autorizado para las clases dominantes y que básicamente se usaba para armas y elementos decorativos y funerarios. Son impresionantes las campanas y los grandes cuencos y jarros decorados, casi todos con dedicatoria. También los espejos de bronce que eran un tradición de reyes en China. Se pierde uno con las dinastías chinas


También hay muchos objetos de jade, una piedra que era considerada sagrada para los primeros habitantes chinos, como manera de comunicarse con los dioses, de ahí que se use tanto. Aunque algunas piezas se ven muy trabajadas me llena poco. Lo mismo pasa con la cerámica,  con algunas jarras que tienen casi 6.000 años.  El resto curiosidades variadas, pintura, caligrafía .... y artes aplicadas.