martes, 15 de septiembre de 2015

Sibu

Finalmente llega el día de irse de Kuching.  Salimos hacia Sibu, esta mas al norte. Vamos a ir en barco, son 5 horas saliendo del Sarawak, cruzando el mar de China un par de horas, y luego otras dos o tres horas de subida del Rejang,  el río más largo de Malasia,  el amazonas de Borneo.


El autobús sale a las 7.00, el K1 y en teoría nos deja cerca del jetty. Como siempre los locales nos ayudan para que no nos perdamos, nos tenemos que dar un último paseo de 20 minutos con las mochilas y en el último momento un señor se para en un coche para mandarnos por la dirección correcta, ya nos pasábamos.  Llegamos sudando y justo a tiempo,  el barco sale a las 8.30.

Somos los únicos dos blanquitos en el barco, van un puñado de locales y como 10.000 pollos. Hacen un ruido de piar continuo, en 6 meses estarán incluidos en algún nasi ayam.


El barco sale de donde se juntan afluentes del río Sarawak,  son ríos descomunales. Enseguida salimos al mar. La navegación en el mar de China da un poco de miedo. Las olas salpican hasta la segunda planta del barco y hay que parar a proteger a los pollos que se van a ahogar, yo ya tengo localizados los chalecos salvavidas.

En cuanto llegamos al río todo se calma.  El río es verdaderamente descomunal pero no es el Amazonas,  aquí se consiguen ver los dos lados. El tráfico es incesante. La pena es el haze que tenemos desde los últimos días y que da miedo traducir su impacto,  pero aqui se huele. ¿Cuánto se quemará cada año para producir este impacto? 

Por el río,  de curva en curva,  se van juntando otros afluentes anchísimos,  de agua color chocolate, y lleno de palmeras y árboles a los lados. También se ve mucho árbol bajar talado en grandes barcos, la maderera es la principal industria aquí.  En cada gran confluencia de ríos hay una ciudad. Paramos un par de veces antes de llegar a Sibu.


Sibu es todavía más china, pero de chinos tranquilos y agradables. Nos buscamos un buen hotel al lado del muelle,  Hui Lin Hotel. Ya sin bultos buscamos donde comer, con tanto chino pero algo tarde cae arroz y noodles.

Sibu tiene el mercado más grande de Malasia,  también en un edificio estable se juntan fruta, carne, verdura,  pescado y de casi todo. Desde luego lo más original son las gallinas y patos vivos envueltos en papel de periódico,  todos callados, como listos para empezar a correr. También hay mucho pescado seco, con variaciones en precio y calidades que hay ser local para apreciarlas.


Hay un pequeño museo que cuenta la historia de la zona, incluida su resistencia a unirse a Malasia. Una historia muy china de emigración, y curiosamente con muchas influencias cristianas. Un cura metodista trajo el primer contingente de emigrantes chinos y todavía hoy se ven muchas iglesias en la ciudad.

A los templos chinos hace tiempo que les deje de prestar atención,  sobredosis creo, pero aquí hay uno un poco distinto, sobre todo por la pagoda de 8 plantas que tiene adosada, el templo es antiguo, la pagoda no.  Esta al lado del río.

El río es la vida de la ciudad, es curioso,  pero es como la gran avenida. Por aquí los taxis son fluviales, los barcos que se llaman ataúdes voladores (por la forma, espero) y los grandes barcos supermercados que se abastecen aquí y luego va vendiendo por el río igual que las camionetas de carne, pan, o pescado en España por los pueblos pequeños.


Por la noche hay un mercado nocturno.  Esta gente no para de comprar y comer. Aquí cenamos,  con bastante poco acierto probamos distintas cosas locales,  todas con mucho aceite y grasa,  algunas ricas y otras no. Lo mejor unas tortas de cacahuete muy finas, nuestro postre. Los pinchos fritos son de cosas que nosotros no nos comemos en los animales. Los dumplings chinos son muy coloridos.



También aquí se vive la sensación de estado independiente, se ve desde el primer momento en el aeropuerto. No sólo por el sello en el pasaporte y la prohibición a los malayos para que estén aquí más de 90 días.  El parlamento tiene un tamaño descomunal. Las camisetas y coches con el mensaje de Sarawak for Sarawakians no deja lugar a dudas..... y están pidiendo un referéndum.  Me suena.

Curioso al menos ¿Quiénes son los Sarawakians? ¿los descendientes de los que han emigrado? ¿O los originales Orang Ulu? Estos ya son sólo el 5% y viven totalmente desplazados, son la población más pobre. En cuanto a la política, bueno, aquí debe ser más del 3% la comisión porque el primer ministro de Sarawak es el hombre más rico de Malasia. No le había hecho falta dar las concesiones de alguno de los parques nacionales más emblemáticos a su hija (justo los que ahora son más caros y exclusivos)



Me he leído las Crónicas Marcianas de Ray Bradbury, para ser un libro de ciencia ficción de los años 50 tiene mérito que se siga disfrutando. Las historias cortas son buenas y como se van enganchando también, es una combinación original de relatos cortos pero con una historia de fondo. La invasión de Marte y la devastación que siempre va con el hombre.... le aplica a parte de lo que se ve y siente en Borneo.


domingo, 13 de septiembre de 2015

Bau

Bau es una ciudad a 30 km de Kuching, con ambiente muy chino y a la que nos acercamos principalmente para ver un par de cuevas. La logística es bastante complicada, nos vamos en un bus, el 2, que tarda más de una hora en llegar. La verdad es que no hemos madrugado mucho y para estas visitas hace falta.

La ciudad es prácticamente china, se ve por los templos, por los restaurantes, por la gente. Bau era una población minera, de oro, no se muy bien de que viven ahora. En la plaza tienen una curiosa estatua con unas plantas carnívoras y un minero señalando a la manera malaya, no con el índice sino con el pulgar y el puño cerrado, señalar con el índice es de mala educación.


Intentamos ir a ver las cuevas primero pero hemos perdido el bus de las 11.00 y hasta las 15.00 no hay otro, después de un poco de desesperación empezamos a buscar soluciones. Los locales son muy voluntariosos como siempre pero nos queda poco claro que se pueda ir andando, así que cogemos un taxi que nos lleva por 20 ringitt a la que está más lejos.

La primera cueva se llama Fairy Cave, la cueva del hada. Es un gran agujero dentro de la montaña y se entra a ella a bastante altura, han construido unas escaleras muy feas en la entrada. Por cierto, 5 ringitt para el hombre blanco, 1 para el local. Se entra por una cavidad y hay que ir encontrando la luz, un poco mas hacia arriba se encuentra otra cavidad, y detrás la gran cueva.


Es una cueva descomunal de tamaño y abierta por el frente lo que permite verla muy bien por la luz, impresiona el tamaño y la claridad, pero no tiene las estalactitas y estalagmitas bonitas de otras cuevas (como tantas españolas,  impresionantes, como Valporquero también por su tamaño). Aquí te guías tú, es fácil.  Un poco de paseo por las profundidades e imaginar al hombre de las cavernas huyendo del oso. Se ve en un paseo de media hora.



Para salir de aquí vamos andando quince minutos al cruce principal y allí en seguida un local nos lleva en su pickup a la otra cueva, Wind Cave, la cueva del viento, está como a 4km. El hombre se desvía y nos lleva hasta la misma puerta, un encanto.

Estas cuevas son más alargadas, como túneles que penetran la montaña.  De nuevo un paseo de poco más de media hora por tres sectores que serán como un 1 km en total. Esta si está totalmente a oscuras y tenemos que alquilar una linterna. La entrada igual que antes para el hombre blanco.

No hay mucha gente, sólo algún local de fin de semana, impresiona un poco la oscuridad pero sobre todo los ruidos. Las cuevas tienen bastantes murciélagos.  Los que comen frutas un poco más grandes están cerca de la entrada, no usan sónar. Los que comen insectos están mucho más dentro y son bastante pequeños y algunos muy cabezones, estos si usan el sónar. Hablan de barbaridades de insectos la que consumen, toneladas.... el resultado se huele y se pisa, el guano.



También volvemos andando a la carretera principal, y ahora es una señora local la que nos lleva de vuelta a Bau en su Seat Panda. Curiosamente luego nos la encontraremos trabajando en el sitio local a donde nos vamos a comer unos noodles y a tomar unas cervezas.

Bau tiene un mercado muy colorido,  y además de llevarnos unos mangos, disfruto de la colocación de los puestos y de su colorido. Ahora que hemos salido de las islas vemos muchos más mercados.  Aquí usan mucho los platillos y cestas para poner las raciones de lo que venden, eso hace que la organización en los puestos sea perfecta.


Nos vamos de Bau en autobús,  cogemos el 2 a la carrera y nos devuelve a Kuching. La vuelta se hace más rápida,  pasamos por una zona pueblo que es mercado nocturna, son casas y tiendas chinas,  pero todavía todas de madera, muy tradicional, casi no quedan así por los incendios.


sábado, 12 de septiembre de 2015

PN Bako

El primer parque nacional de Borneo es Bako.  Parece ser que también es de los más completos, además es muy accesible desde Kuching.  Decidimos ir para allá y nos reservamos una noche en el albergue del parque para ir sin prisa y disfrutar más.  Lo gestionamos todo desde la oficina en Kuching. Eficiente y económico, 30 ringitt.

Otra vez madrugar pero menos. A las 9 cogemos el autobús y en menos de una hora se llega al río.  Desde aquí hay que tomar una barca que te lleva al parque, 20 ringitt por cabeza. El paseo en barca ya es una excursión,  se pasa por los pueblos de pescadores musulmanes con sus trampas extendidas en el río para pescar y se llega al parque tras 20 minutos.


El parque es una pequeña península rodeada por el mar. La llegada es a un manglar lleno de árboles muertos,  parece el paisaje de una película de miedo,  en plan Matanza de Texas. Aquí la amenaza de momento son solo los cangrejos violinistas y los peces caminantes del fango. El haze se nota más a primera hora de la mañana. 


El primer día nos hacemos un trekking hasta las playas, son unas tres horas entre ida y vuelta. La subida es bastante dura porque salva todo el desnivel con los acantilados de piedra. Todo el camino es sobre unas raíces que te destrozan los pies y los tobillos. 


Lo de selva impenetrable no es una metáfora fácil,  es simplemente una realidad.  El camino es todo de raíces que se agarran al suelo y agarran la tierra. Hacía los lados no es muy apetecible irse, no sólo por los ruidos, el sonido, sino porque la mayoría de los árboles tienen sus propias defensas, espinas casi todos, largas y duras!!


Cuando se llega a la llanura la superficie es de piedra y humedal,  todo el camino esta sembrado aquí de plantas carnívoras.  Las cerradas están llenas, con bicho en digestión. Esta variedad crece como una enredadera y se va enroscado en otras plantas.


El camino se bifurca para llegar a la playa grande. Esta sobre unos acantilados y se ve impresionante,  de momento no es recomendable bañarse por los cocodrilos. A la vuelta vemos a los primeros monos proboscis,  o sea los monos narigudos.

La playa pequeña está en la otra bifurcación,  también desde un acantilado con paisaje un poco lunar,  roca erosionada de una manera muy peculiar.  Abajo está la playa, a esta se puede bajar más fácilmente.  Desde aquí se puede volver en barca. Nosotros nos volvemos andando. Habíamos llevado comida así que nos ha sobrado tiempo.


Al llegar a la zona de recepción un mono narigudo nos hace una exhibición.  Lo vemos estupendamente, como nunca. Es muy grande, unos brazos larguísimos, sorprende lo ágil que es. La cola también muy larga,  parece cosida al cuerpo porque es de otro color. Y por supuesto su nariz.  Su expresión, parece un señor.  En Indonesia lo llamaban mono holandés. Impresionante.



Por la tarde hacemos un trekking a la zona del manglar. Está muy bien, es un ecosistema muy diferente y llegamos con marea baja. Es mucho más corto, una hora y media ida y vuelta.  El manglar está debajo del acantilado.  La playa esta llena de todo tipo de cangrejos, los mas curiosos aquí los ermitaños, muy grandes y poco tímidos.


A la vuelta nos pilla una tormenta tropical. En la selva no llueve, el agua se queda arriba. Llegamos a tiempo para cenar. Compartimos dormitorio con dos chicas de Madrid y Cuenca muy agradables, llevan un mes por Malasia. Después de cenar nos apuntamos a la ruta nocturna con los guardas del parque,  10 ringitt por cabeza.

Es un gran experiencia,  vamos solo 10 personas con  tres guardas, todos con linternas. De noche la selva todavía se oye mucho más.  Y vemos muchos animales nocturnos, un par de serpientes arborícolas,  insectos palos grandes y el insecto bastón,  arañas de todo tipo, todas muy grandes y terribles, y hasta una tarántula,  ranas varias y cantando, peces gato, termitas de fiesta nocturna como un río,  pájaros durmiendo por parejas,  un escorpión, ciempiés terrible de feo de patas largas que corre que se las pela, de película de miedo....


Y lo mejor, ya a la vuelta, un animal que hasta hace dos días no sabía que existía, el lemur volador. Un lemur como con capa. Lo descubrimos en un árbol,  avanza por el árbol hacia arriba dando saltos,  pero cuando escapa del árbol y se lanza a planear es realmente impresionante. Una cometa con piel.


Al día siguiente me levanto pronto, me encuentro al mono narizotas dando vueltas por la playa, si se pone de pie es tan alto como yo. Ya de noche estuvieron dando vueltas por aquí.


Sus primos los macacos de cola larga también andan por la playa, se ve curioso un mono tan cerca del mar, paseando por la playa. Estos son los típicos monos ladrones , a mi se me llevan el desayuno un día mientras ando comprando la barca de vuelta.

Cerca de la zona de comidas y por la playa también se ven cerdos salvajes, tienen barba y los machos adultos unos bigotes relevantes. De entre las barbas le sale un hocico extra largo. Es una mezcla entre cerdo, jabalí y fagocero.  Un animal curioso.



Hacemos otro trekking todo el día,  cuatro horas de paseo circular por un camino bastante bonito y agotador. El paseo por la selva es muy húmedo, y de nuevo hay kilómetros de raíces que hacen el andar difícil,  pero es la selva.


Además de mas monos en una parada nos encontramos una serpiente que se nos queda un buen rato mirando con su lengua amarilla y roja. La zona alta es toda de piedra. Mucha vegetación y mas plantas carnívoras,  estas de las de suelo. Volvemos por el mismo sitio salvando el desnivel y aprovechamos para comer antes de volver. En el camino de vuelta en la barca vemos al verdadero rey pescador,  el más grande, amarillo y azul.


Aquí el transporte está bastante bien  coordinado, se vuelve en autobús que sale cuando llegan las barcas. La cena ya en Kuching, en Chinatown.  A preparar el siguiente plan.



viernes, 11 de septiembre de 2015

PN Semenggoh

Para mi el mejor sitio para ver orangutanes está en Indonesia, en el PN Tanjung Puting  Además el viaje es un lujo en si mismo, tres días en el barco, durmiendo en cubierta con una mosquitera,  en los ríos dentro de la selva, contacto con la naturaleza y tranquilidad, muy poca gente. Y muchos muchos orangutanes.


Pero la posibilidad de ver orangutanes en libertad siempre hay que aprovecharla. Sólo están aquí en Borneo y en Sumatra, y solo hay 4 centros reconocidos de recuperación que es donde se intenta reintroducir a los heridos o con problemas. Semenggoh es uno de ellos.

Llegamos muy fácil desde Kuching en autobús,  pero hay que madrugar, se llega en menos de una hora.  Hay plataformas de alimentación donde se deja comida y los orangutanes pueden venir a comer. Hay dos turnos de comida, a las 9 y a las 15. En esta parque natural hay 27 orangutanes,  nosotros vemos tres. Hay semanas en las que no vienen. Sólo cuesta 10 ringitt entrar.

En el parque tienen también unos cocodrilos impresionantes. Estos son del tipo que ellos llamas de estomago grande, o sea que comen carne y no sólo pescado. Son muy grandes, aunque no tanto como los africanos y los dientes son también más pequeños. Tienen unos ojos y una piel que impresiona.



A los orangutanes se les ve a la hora de comer. En una de las plataformas vemos a una hembra orangután muy grande. Cuando se pone sobre las dos patas es fácil de entender por qué los locales los bautizaron como hombre de la selva,  este es el significado de Orang utan que es una palabra malaya.


A la otra plataforma acude una hembra con una cría un poco crecida. Cuando te miran a la cara parecen personas. Deben estar pensando que hacemos aquí.  Cuando se les ve aparecer entre los árboles es siempre un momento muy emocionante.


Nos vamos y el macho alfa Charlie no ha aparecido, otra vez será.  Antes de irnos nos hacemos un mini trekking por el parque natural. Curiosamente cierra al mediodía, espero que sea para proteger más a los animales. Así que a la parada de autobús y vuelta a Kuching. A ver si podemos ver orangutanes más adelante, con suerte en absoluta libertad, es un animal extraordinario.



jueves, 10 de septiembre de 2015

Kuching

Borneo. Otro de esos nombres que me encantan, que siempre me han atraído. Un sitio al que quería volver con más tiempo, y a la zona malaya. 


Llegar hasta aquí desde Pulau Kapas requiere una barca, un transporte en coche local, autobús nocturno, tren al aeropuerto y avión que cogemos de casualidad porque estaba cancelado (nos suben al de antes). El autobús incomodo. El avión genial. 17 euros, dos horas de vuelo, muy amplio y con pantalla individual. Hacía tres meses que no volaba. Hacía más de diez años que no estaba tanto tiempo sin coger un avión.

Aterrizamos en Kuching. La capital de Sarawak,  el estado más al oeste. Se mantiene en Malasia, pero con estatus independiente que se encargan de proteger. Te sellan al pasaporte al entrar, pero como a los malayos continentales que no se les permite quedarse a trabajar o a residir por más de 90 días.  

Nos venimos en taxi (no hay bus) a Chinatown,  para no perder la costumbre dormiremos aquí.  Está muy cerca del río y del centro. Nos buscamos una casa lejos de casa. En este caso Three house. Estupenda y económica (13€),  con salón de cine y cocina. De hecho el primer día nos dedicamos a descansar y a comprar un poco para hacernos una tortilla de patatas que ya iba necesitando.


Kuching significa gato, así que hay unas estatuas terribles por todos los sitios con gatos, no está claro de donde viene el nombre. Está al lado de un río enorme que se llama Sarawak, como el estado. Además de agradable desde Kuching se pueden hacer visitas muy interesantes, ida y vuelta o quedándose una noche fuera.

Además de Chinatown antigua y moderna quedan unos cuantos edificios clásicos que no coloniales en la ciudad. Aquí no tuvieron un Raffles, sino que el sultán de Brunei se trajo un contractor, un freelance, un autónomo!!! para que le ayudará a pacificar el área.  Se llamaba James Brooke. Y lo hizo tan bien que el sultán  le nombró Rajá, dando lugar a lo que se conoce como los rajás blancos que tuvieron aquí el control casi 100 años, casi hasta la II Guerra Mundial y por lo visto lo hicieron muy bien. Por el camino se convirtieron en colonias inglesas.

El río separa la ciudad. Enfrente está el nuevo parlamento con forma de paraguas, el palacio antiguo que es ahora del Sultán,  el fuerte margarita y pueblos o barrios tranquilos donde nos pasamos a comer o a cenar algunos días. Para cruzar siguen funcionado las barcas del siglo XIX, todas de madera,  muy orientales,  con barqueros casi igual de antiguos. Ahora ya con un pequeño motor en la embarcación.  Siguen teniendo mucho encanto y son muy fotogénicas. 


La gente es encantadora y tranquila.  Cocinamos a veces y comemos fuera otras, ya nos conocemos el vocabulario.  Todavía no hemos probado la especialidad local,  laksa,  sopa de coco con fideos para desayunar.  Hacen unos bollos hiper calóricos e hiper coloridos, todo mantequilla, pesan un montón,  pero algunos están bastante ricos. La cerveza abundante y de contrabando. 

Hay algún museo curioso.  Siempre está bien empezar por ahí para aprender algo de historia y naturaleza.  El museo de Sarawak es de ciencias naturales y etnológico.  Lo fundó hace más de 150 años un coetáneo de Darwin y seguidor de sus teorías,  de ahí que tenga una parte de ciencias naturales sacada del siglo XIX, pero con alguna cosa curiosa. Los animales disecados están apolillados.  Lo que han ido encontrando dentro de los cocodrilos que se comían personas mejor no mirarlo. Me ha recordado un museo muy peculiar al que fui hace 20 años en Mar de Plata.

La zona etnológica es una introducción a las tribu locales,  son más de 40 y tienen cientos de dialectos. Lo más espectacular es una reproducción de una casa local, con sus cabezas cortadas. La artesanía y las creencias también son curiosas. Fuera tiene grandes totems tallados,  hechos de árboles gigantes,  por dentro son huecos para las urnas funerarias. Alguno es doble y tiene la tumba en la zona superior. 


Es un poco como la isla de los museos en Berlín,  pero otro nivel. También hay un  acuario de peces de río,  con bichos muy curiosos: peces transparentes, albinos, como tubos, como piedras, .... nunca pensé que en los ríos hubiera tanta variedad, se ve que aquí si. Por cierto, todo es gratis.


Al final hemos estado 10 días en Kuching como centro de operaciones, con todas las excursiones, preparación de viaje, logística varía,  y perrear. La guesthouse es realmente como estar en casa y las chicas que lo llevan un encanto, se nos ha hecho difícil irnos.

Por la parte de la preparación de viaje hemos aprovechado para sacarnos la visa de 60 días para Indonesia,  hay consulado en Kuching y te lo dan en el mismo día,  solo necesitas vuelo de entrada y salida y 35 euros. Lo hemos descubierto casi por casualidad, pero al tener que sacar los vuelos ya he pensado un poco el recorrido en Indonesia, será sin prisa y seguramente pasaremos por Sulawesi, temas pendientes en Java y Bali, y algo de Sumatra. Desde junio 2015 se puede entrar gratis 30 días,  pero improrrogable. La de un mes de pago prorrogable es más cara, y luego necesitas hasta 4 días allí para extenderla. La logística en Indonesia entre islas es muy complicada, los 60 días darán más libertad y tiempo. 

También hemos preparado el resto del viaje por Borneo, la logística aquí es complicada también,  no es como el continente, y tenemos que reservar algunas actividades,  calcular transportes y días,  y a la vez ir lo más relajados posibles. Vamos a subir por la costa de Borneo, cruzar Brunei, y pasar unos 15 días en Sabah. 


La parte de la logística ha sido ya necesaria,  desde llevar las sandalias al zapatero callejero que me las ha dejado nuevas por 1 euro; hacer la colada que aquí te la hacen en la guesthouse y te la devuelven seca y colocada, un lujo por 2 euros; conseguir libros de playa nuevos (gratis en la guesthouse de intercambio).

Hemos conocido a unos chicos encantadores de Asturias y Teruel que viven en Singapur, llevan mucho tiempo fuera, antes en Boston, y nos han dado buenos consejos e ideas para viajar por los parques naturales de Estados Unidos. Además nos hemos echado unas risas, ...  al ir a tomar unas cervezas le he dado sin querer una patada a un tarro de cenizas chino de una ceremonia sagrada y me han mirado los locales con unas caras terribles, ha sido sin querer,  espero que no me pase factura.  Estaban montando grandes hogeras por las calles y frente a los templos, creo que es la ceremonia del fantasma hambriento, para tenerlo alejado de las casas.


También nos hemos acercado a ver el mercado de fin de semana. Está al otro lado del río Sarawak en unos edificios nuevos. Aquí también está todo muy ordenado, con las raciones de platos y cestas. Las frutas y los chilis dan colorido, es fácil entender el picante en las comidas después de ver un mercado. 


Aquí también hay mucho pescado,  también muy organizado, con muchos peces desconocidos y exóticos,  con grandes rayas que cortan en pedazos, barracudas,  peces de arrecife, gambas, cangrejos y caracoles. También todos los locales muy agradables, y sonrientes, un ambiente bastante festivo.


El la zona del food court tienen orquesta y tienen karaoke, no lo hacen mal. Somos los únicos blancos hoy en el mercado, así que todo el mundo nos pregunta. En la parte de atrás el mercado se extiende por los aparcamientos. También nos hemos venido en bus local, la vuelta en una furgoneta con unos locales. Aquí nos ayudan hasta a cruzar la carretera como en El Cairo.

Las comidas han sido caseras y externas, pero hemos aprovechado bastante la cocina que ya le teníamos ganas a la tortilla de patata. Fuera hemos probado un poco de todo, han sido muchos días.  Junto al río,  en el paseo. Al otro lado, en la zona de los pueblos. En Chinatown en algún sitio más moderno, como el Wrong Place. En Food courts. En lo alto de un parking han montado uno estupendo,  se llama Top Spott. Especializado en seafood que también le teníamos ganas, pez loro, calamares, gambas, .... los clásicos.


Como aquí el lujo es el cine hemos reducido lectura y he aprovechado para verme algunos clásicos y alguna pendiente. Apocalipsis Now que tenia pendiente una revisión de la versión del autor y 12 Monos de Terry Gilliam.  También me ha gustado el Libro de Eli, Los Idus de Marzo y La duda. 

Kuching nos ha dado la tranquilidad de casa y el descanso, y el acceso a la gente local y las actividades del trópico en Borneo.  Lo único malo ha sido que los últimos días ya hemos sufrido el haze, la niebla por la quema de árboles en la parte indonesia.  Realmente es humo, ¿cómo de grandes serán esos fuegos? ¿Cuántos años aguantará el planeta esa explotación?  


sábado, 5 de septiembre de 2015

Kapas

Pulau Kapas es el verdadero paraíso,  aunque parezca mentira todavía un poco escondido pese a lo cerca que está de la costa. Una isla con 6 o 7 playas estupendas que se comunican unas con otras, con arena blanca (Kapas significa algodón, Pulau isla), un mar lleno de coral, unos sitios super relajantes para quedarse,  muy poca gente y muy limpio.


Para ir a Kapas hay que tomar el SP Bumi hasta Marang.  Se llega en menos de media hora una vez que consigues tomar el bus. Te deja en la carretera y desde allí es un paseito hasta el Jetty. Esta bien organizado, cada dos horas sale una barca y llega enseguida en menos de 20 minutos. Antes de cruzar compramos unos mangos en el mercado local. Marang es todavía un pueblo de pescadores de verdad.

La primera visión de la isla desde cerca impresiona, por la playa y por lo desierto y tranquilo que se ve. El mecanismo para bajar y subir de la barca es muy básico pero funcional, tres escalones de madera que se pegan al barco, te ahorras ir al muelle, y están frente a un mar cristalino.


Nos quedamos la primera noche en un alojamiento en la zona mas al sur de la isla, se llama Longhouse,  es un sitio estupendo. Una casa de madera elevada sobre el suelo, con habitaciones grandes, un bar en la playa y unas cuantas tumbonas, sillas y hamacas. Todo metido entre los cocoteros. Muy tranquilo. Genial. Ni un ruido. La playa toda para nosotros, día y noche.


Luego nos movemos otras dos noches a la playa del centro, a un sitio que se llama KCB. Lo llevan unos españoles que también cocinan. El sitio tiene un poco más de ambiente y esto son chalets,  estos más cuidados que la media malaya. Buscar alojamiento en Kapas aunque sea con mochilas es casi una excursión,  están todos los sitios en la playa.


Nos pasamos los días básicamente tumbados, comiendo y paseando por las playas, por encima o por debajo del agua. Hay un trekking de un par de horas por la isla pero no lo hacemos,  la isla es bastante pequeña. Las comidas las hacemos en un sitio local muy tranquilo, las cenas en KCB con un toque español.


Las playas son espectaculares,  arena blanca y cocoteros, y absolutamente nadie en la playa durante gran parte del día. La verdad es que son a cada cual más bonita y salvaje. En algunas playas el agua es verde por el reflejo de los árboles.  Otras tienen el agua turquesa, donde cubre menos. Hay otra isla más pequeña con un SPA justo enfrente.


El snorkel es realmente fabuloso. Las anémonas están casi en bosques como no las había visto nunca, y por supuesto esta lleno de peces payaso, de todas las familias, y con todos los tipos de humor, saliendo al ataque cuando te acercas a sus casas.


El coral es increíble,  hay todo tipo de formaciones y son como bosques también.  Al bajar la marea casi no se puede salir del mar porque la barrera ocupa casi todo el litoral. Algún arañazo te llevas, ademas está lleno de unos erizos gigantes igual de amenazantes.


Otro día hacemos snorkel en la parte más norte de la isla. Es igualmente impresionante. Quizás mas. Todavía mas corales. Todos compactos. Cuernos de ciervo,  cerebros,  planos, .... se van juntando unos con otros. Al final del arrecife vemos 5 tiburones que nadan muy cerca de la superficie. También se ven otros peces curiosos,  como la cría del pez murciélago que es alargada y por detrás casi ni se ve. Nos vuelve a costar salir del agua, tendrán que poner indicaciones para proteger el coral.


Aquí es casi donde más hispanos hemos visto, sera por el relax de la isla. Incluido los voluntarios que están en KCB ayudando a cambio de alojamiento y comida. Un lugar excelente para quedarse. Echaremos de menos la vida en los chalets de la playa, vamos a islas más grandes. A Borneo.


Aprovechamos a última hora para irnos de la playa y disfrutar del día.  Nos volvemos con una familia de La Coruña. Hay que pasar por Kuala Terengganu.  De nuevo a esperar el SP Bumi.  Al rato de estar sentados esperando una pareja local se ofrece para llevarnos, son encantadores. Maestra y funcionario anti droga. Nos enseñan hasta un poco la ciudad y la playa y nos dejan en la estación de bus. De nuevo gente agradable local, que intenta ayudar sin que ni siquiera lo pidas.

Me he leído El Gran Gatsby de Scott Fitzgerald, en inglés,  en papel, me ha encantado la historia. Mucho más de lo que recordaba. Entiendo que no fuera muy popular cuando la escribió.  Los felices años 20, Jazz Age, pero ya muy cerca de la crisis. Es difícil no imaginarse a Robert Redford en el papel.



martes, 1 de septiembre de 2015

Kuala Terengannu

Hemos pasado tres veces por Kuala Terengannu,  cosas de la logística.  Es una ciudad agradable con gente agradable, así que decidimos parar para darle una vuelta en una de las escalas. Un poquito de vida local y al fin mercados locales con sus frutas, sus productos y su colorido.



La primera visita es viniendo de Tioman.  Salimos muy pronto de la isla, hay que estar en el jetty a las 5.30. En dos horas de  mar movida llegamos a Mersing. Tras recuperar las mochilas nos vamos a la terminal de buses. Reservamos bus para Kuala Terengannu en el norte, a dos horas de Perentians y a 7 de Mersing. Antes de salir de Mersing nos hacemos un desayuno en KFC!!!! La primera vez en mi vida que me como algo en el garito del coronel, pero he intentado un sitio local y el olor a durián después de dos horas de barco casi me ha hecho vomitar. 

El viaje a Kuala Terengannu se ha hecho un poco largo. Ha llegado tarde. Ha parado mucho. Los conductores eran un poco raros. La comida ha estado muy bien, muy local, pollo con arroz, nasi ayam. Como nos hemos pasado de las 7.30 pm nos ha tocado parar a rezar.... así que más tarde hemos llegado.  Y los hoteles estaban llenos, así que hasta el cuarto no hemos tenido suerte. En castigo nos ha tocado cena McDonald's,  o sea el día de las delicias gastronómicas.  Pero llegamos y estamos muy cerca de la terminal para tomar el bus a Kuala Besut, de donde sale el barco a Perhentians. Por el camino desde Mersing a Kuala Terengannu hemos cruzado 7 u 8 ríos del tamaño del Tajo, la cantidad de agua es increíble.  El verde también. Aunque se ve una barbaridad de plantaciones de palma. Kuala Terengannu esta rodeada de agua, la del mar y la de los ríos.



La segunda visita a Terengganu la hacemos a la vuelta de Perhentians. Llegamos a la la misma estación de bus,  la misma vuelta por los hoteles otra vez llenos, y nos quedamos en el Sea View, ni view ni sea, enfrente del palacio del Sultán y nos vamos a ver la ciudad. En esta habitación indica para donde queda La Meca. La zona norte del país es más tradicional.

Finalmente volvemos a los mercados locales,  casi no habíamos visto. Tiene un montón de productos locales,  y sobre todo una cantidad infinita como de pan de gambas pero de distintos pescados y sabores. Pero se me viene el alma a los pies cuando veo la cantidad de puestos que venden huevos de tortuga, en bolsas con agua, todavía con arena. Que pena. Un poquito más adelante las autoridades locales han abierto una calle turística llamada el callejón de la tortuga, al lado de donde salen los barcos para los resorts en Redang,  otras islas cercanas. Parece una broma.


Lo más famoso en la ciudad es la mezquita de cristal que vemos desde el autobús,  encima del río que desemboca en el mar, al lado del centro de la ciudad, en una especie de parque de arte musulmán. En el centro hay una mezquita muy grande, blanca, muy sonora, también visual que se ve desde cualquier lado y por la que se pasa continuamente,  el patio de abluciones esta en el medio de la calle. Al lado el palacio del Sultán y un pequeño fuerte en una colina que no subimos a ver, no parece gran cosa.

Detrás del mercado empieza la pequeña Chinatown,  muy agradable, llena de banderas de Malasia, de callejones decorados, de tiendas y cafés agradable. Echaba de menos volver a andar por terreno local también.  Está lleno del colorido chino, pero también malayo.

Intento ir a la isla en el río,  en teoría todavía hacen barcos de madera de manera tradicional, como los que se ven en Venezuela, todavía de gran tamaño,  pero hay muy poco movimiento en el jetty, solo los lagartos monitor echando la siesta en el parking. Nos quedamos por Chinatown, nos tomamos algo y aprovecho para escribir mientras el Manchester pierde con el Swansea, hoy sabremos si de Gea se viene al Madrid.... del fútbol es de lo único que no se puede escapar aquí!!



La tercera visita es la mas fugaz. A la vuelta de Kapas. Una pareja de locales nos han recogido en la carretera y nos han traído de motu propio, sin pedírselo.  Ha estado muy bien porque nos han enseñado la playa que es descomunalmente larga, se ve desde Kapas, y no tiene fin, no se cuantos kilómetros tendrá.  La actividad playera aquí es muy distinta, está llena de locales alrededor pero nadie en el agua, es otro concepto.  Hay muchas cometas coloridas y tradicionales, también muchas atracciones curiosas para niños,  incluidas unas carretas como la de cenicienta tiradas por burros.


Volvemos a utilizar la tecnología de KFC y McDonald's para continuar viaje , allí la wifi es potente y gratis, sin contar el aire acondicionado. Desde aquí nos espera un viaje bastante largo y pesado a Borneo, Empezando por un autobús nocturno a Kuala Lumpur.